Local

Un escenario para el 15-M

Tras el desalojo del hotel ocupado en Madrid, los indignados de Sevilla siguen adecentando el local anexo a las setas, que toma forma como centro cultural con locales de trueque o de reciclaje.

el 11 dic 2011 / 20:17 h.

Aspecto del mercado cuando fue ocupado por el 15-M.

El reciente desalojo del hotel de Madrid ocupado por el 15-M no ha alterado las rutinas en el antiguo mercado de la Encarnación, el espacio sin uso que los indignados de Sevilla ocuparon el 29 de octubre para convertirlo en un centro social. El recinto, propiedad de una numerosa familia que aún no había decidido a qué destinarlo desde que el mercado se mudó al Metropol Parasol, está siendo vaciado de escombros, herrajes y antiguos enseres que los tenderos se dejaron olvidados. En su lugar se está levantando un lugar de reunión con un escenario como colofón, y se han habilitado puestos de trueque y de reciclaje, espacios multiusos, una sala de audiovisuales y hasta un bar. Incluso se está perfilando un museo con instrumentos antiguos que pertenecieron a la plaza de abastos, como pesas, balanzas o relojes.

"Queremos que el espacio lo vayan ocupando quienes quieran hacer algo en él, que cada uno venga y monte lo que necesite", explica Rocío Muñoz, miembro del 15-M. A su espalda, unos voluntarios rompen tabiques y pegan baldosas y otros pintan brillantes dibujos en las paredes, adornadas ya con grafitis como La revolución tiene nombre de mujer o Stop desahucios.

Algunas necesidades están claras, como la de crear un espacio central más o menos diáfano para celebrar reuniones de los distintos grupos que forman el movimiento 15-M, porque ése y las charlas informativas son los principales usos que se le están dando. Pero también está en mente que haya oficinas de información sobre el 15-M y talleres de "autoformación política", un centro de ebanistería, otro de reparación de bicicletas, una biblioteca, salas de estudio...

El movimiento asambleario que ha ocupado este espacio tiene aún muchos debates abiertos. No se ha decidido si se permitirán actividades que generen beneficios económicos: algunos centros okupas las tienen para autofinanciarse, como la muy activa Casa Invisible de Málaga, mientras que en otros están vetadas, como en Valcárcel Recuperado, el centro social ocupado del barrio de la Viña, en Cádiz. Tampoco se sabe si se establecerá una gestora que organice las actividades, como ocurre ahora de forma provisional, o si las decisiones se tomarán en las asambleas abiertas a todo el mundo.

Entretanto, los voluntarios se esfuerzan en retirar material de desecho -entre los enseres almacenados en los antiguos puestos había hasta decoración navideña- y organizar las primeras charlas, para las que están invitando "a profesores de la Universidad y personas con experiencia en movimientos sociales" para que ayuden a orientar el futuro del solar, al que se ha decidido seguir llamando Mercado Provisional por su carga simbólica: "Uno de los lemas del 15-M es que si el mercado nos gobierna, tomemos el mercado, y eso hemos hecho", dice Muñoz, que apostilla que la ocupación de espacios privados es una respuesta a una administración que "privatiza lo público". El 15-M denuncia que eso se ha hecho en la Encarnación: privatizar la plaza, al adjudicar la concesión durante 30 años a las empresas que han levantado las emblemáticas setas, irónicamente convertidas en símbolo del 15-M sevillano.

Conscientes de que una ocupación ilegal puede acabar en desalojo, estudian la forma de dirigirse a los propietarios o al Consistorio para "reivindicar" el uso público del lugar, aunque es otro debate sin resolver. Están asesorados por el movimiento de ocupación social de Sevilla -que no quiere las casas para vivir, como los okupas con k-, que rehabilitó locales emblemáticos como Casas Viejas, el palacio del Pumarejo, La Huelga o el centro Sin Nombre, pero saben que se cierne la espada de Damocles: la semana pasada, tras el desalojo del Hotel Madrid, los rumores de que la Policía había cercado el mercado fueron continuos.

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