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Un exterminio de 20 años

La fosa de San Rafael en Málaga saca a la luz 2.800 cuerpos de fusilados entre 1937 y 1957 en el mayor enterramiento común de la Guerra Civil española y la represión franquista.

el 03 mar 2010 / 20:39 h.

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Cadáveres apilados en uno de los enterramientos hallados en la fosa de San Rafael de Málaga.
San Rafael, Málaga. 4.471 asesinados en el registro del cementerio. 2.840 cuerpos recuperados de la tierra. La matanza tuvo lugar entre 1937 y 1957, "un exterminio seleccionado durante dos décadas", fruto de la represión fascista. La asepsia de las cifras se pierde si se compara el crimen con masacres más recientes en la memoria: son tantos cadáveres como los que se contaron en Tiananmen (China), diez veces más que en Vukovar (Antigua Yugoslavia).

 

Tanto dolor concentrado hace de esta fosa -o de esta suma de fosas, unas 300- el mayor enterramiento colectivo de la Guerra Civil y la postguerra conocido hasta ahora en España. Ayer, tras 70 años de silencio, se conoció el secreto oculto en el camposanto.

La consejera de Justicia, Begoña Álvarez (PSOE), y el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre (PP), mostraron las conclusiones de tres años de trabajo y de un proyecto insólito por la colaboración ejemplar entre administraciones de distinto signo político -se han pagado a partes iguales 240.000 euros entre el Gobierno central, la Junta y el Consistorio-. El informe final constata "de forma clara y meridiana" que los asesinados cayeron víctimas de episodios represivos continuados, de una intensidad sin referentes en el resto de la comunidad. Apenas el 3% de las víctimas son mujeres y se ha revelado una "cantidad significativa" de restos de niños que fueron enterrados junto a sus familiares; en estos casos no fueron fusilados, sino en su mayoría víctimas de la hambruna o de enfermedades.

Entre las gafas, los zapatos, las carteras, los periódicos, el dominó, los anillos, las muletas de los asesinados, se han encontrado numerosos casquillos de origen italiano, que reforzarían la idea de que los franquistas recibieron el apoyo armamentístico de Benito Mussolini. Hay más disparos en el tórax, el abdomen y las extremidades que en la cabeza, los llamados tiros de gracia hechos con arma corta. Los cuerpos estaban apilados, tirados de cualquier manera y cubiertos de cal viva. De ahí que todos los cadáveres estén identificados antropológicamente -se sabe a qué esqueleto pertenece cada hueso- pero no con sus nombres y apellidos.

El mal estado de los restos por la cal, el paso del tiempo y la erosión de la tierra se complica con la escasez de parientes con los que contrastar el escaso ADN que conservan los huesos. Como explica Sebastián Fernández, coordinador del proyecto, las víctimas fueron tan jóvenes y, en ocasiones, asesinadas en bloque con sus familias, que hoy no hay quien los reclame para darles un digno enterramiento. Sólo una familia, la de Francisca Córdoba, que buscaba a su padre, podrá lograr la paz tras años de pelea.

El trabajo de los expertos y de más de cien voluntarios ha permitido también encontrar féretros -concentrados en el sector ocho, en el que hay más de mil muertos-, de presos políticos que murieron entre rejas en los años 40, y en el llamado patio civil se han hallado los restos de los no creyentes y de los suicidas. Entre sus manos, alambres, cuerdas e hilo de espino para impedir una fuga.

Los 2.840 cuerpos recuperados se encuentran en cajas diferenciadas en el cementerio malagueño de San Gabriel, con fichas individualizadas, con detalles de la osamenta y fotografías que permitan analizar los restos y compararlos con los de sus posibles familiares. En San Rafael se levantará un mausoleo como recuerdo permanente de la historia que no debe repetirse.

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