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Un gesto que vale más que dos convenios

El vicepresidente dio un espaldarazo a la gestión de Griñán.

el 13 dic 2010 / 20:30 h.

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Alfredo Pérez Rubalcaba quiso dejar claro que cuando preparaba la cita de trabajo que ayer mantuvo en San Telmo, no pensó en que venía a dar un espaldarazo a José Antonio Griñán. Su visita coincide con el PSOE atravesando horas bajas en Andalucía y cuando hay dirigentes del partido que admiten que hay preocupación en Ferraz por el retroceso electoral en esta tierra y por la debilidad del partido en las urnas, dicen las encuestas.

"Creáme que en lo último que pensé fue en eso, no se me ha pasado por la cabeza", dijo.
Pero aunque negó las turbulencias internas plagó su discurso de alabanzas para apuntalar a Griñán. Rubalcaba, recordó, fue de los primeros que habló de él como presidente de la Junta cuando comenzó, un año y ocho meses atrás, a plantearse seriamente en el partido la sucesión de Manuel Chaves y hubo varios candidatos sobre la mesa. "Le tengo mucho cariño y mucha confianza", declaró. Poco después, y tras los últimos vaivenes en el PSOE andaluz con la marcha de su número dos, Rubalcaba se refirió también a la situación interna del partido en esta tierra. "No me preocupa el PSOE andaluz, es un partido sólido, serio, responsable, que sabe gobernar".


¿Y las encuestas, le preocupan? Porque hace más de un año que todos los sondeos publicado sitúan al PP muy cerca de la mayoría absoluta que le permitiría gobernar Andalucía después de 30 años de hegemonía socialista. "Lo que me preocupa es el fondo de esas encuestas, las consecuencias de la crisis en los ciudadanos y el paro", zanjó.


El vicepresidente, junto a Chaves y dirigentes del Gobierno y el PSOE-A, se sentó hace un par de meses en una mesa en la que escuchó de primera mano las quejas de Griñán y su equipo por lo que consideraban falta de atención hacia Andalucía. La inquietud es recíproca. Hay dirigentes en Ferraz a quienes no les gusta el rumbo del partido tras la marcha de Chaves.


Viniera a lo que viniera Rubalcaba, a Griñán le brindó un espaldarazo. También quedó claro que el vicepresidente tiene su propia polémica, la de si será o no el relevo de Zapatero y quien sacará al PSOE del hoyo. "La solución final", como le preguntaron. "La solución final, eso suena fatal y además hoy no toca, que diría Pujol".

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