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Un Gobierno para responder a los desafíos que tiene Andalucía

Más que golpes de efectos, lo que hay que esperar del nuevo gobierno andaluz es eficacia y resultados concretos de su gestión. Y cuanto antes, mejor. Es por ello, que al margen de las consideraciones personales que podamos...

el 15 sep 2009 / 03:27 h.

Más que golpes de efectos, lo que hay que esperar del nuevo gobierno andaluz es eficacia y resultados concretos de su gestión. Y cuanto antes, mejor. Es por ello, que al margen de las consideraciones personales que podamos establecer sobre cada uno de sus integrantes, debemos prestar mayor atención a su propia configuración y estructura. Determinar si la geometría política que ha aplicado a su equipo Manuel Chaves es la más adecuada. Y en este sentido, el presidente andaluz parece haber aprendido la lección. Su primer movimiento al crear dos vicepresidencias, una política, encabezada por Gaspar Zarrías y otra económica, para José Antonio Griñán, es el más relevador de todos. Pretende así delimitar al máximo los campos de actuación de uno y otro con el fin de evitar interferencias. De esta forma, al elevar el rango político de Griñán, actúa con coherencia al darle a su Ejecutivo una mayor vocación económica para responder a la actual desaceleración en la que nos encontramos y ante la negociación del nuevo sistema de financiación autonómica.

La continuidad de Zarrías, garantía de funcionamiento.

También hay que entender la continuidad de Zarrias como el reconocimiento máximo a su gran capacidad de trabajo y a la propia concepción que tiene el jiennense de la administración autonómica, difícil de entender, desde luego, sin su aportación. A Chaves le resulta imprescindible su concurso para garantizar el funcionamiento de la maquinaria de la Junta pero, también, para imprimir el sentido político necesario a un gobierno que ahora, más que nunca, debe huir de la tecnocracia para volcarse en aquellas actuaciones que más demandan los ciudadanos. La confianza que han depositado, de nuevo, los electores en los socialistas andaluces significa que no se pueden perder en lo superfluo para centrarse en la resolución de los problemas más acuciantes como pueden ser la vivienda o el paro. Todo lo que no sea eso será defraudar las expectativas depositadas en ellos en un momento realmente difícil y complejo.

Lecturas territoriales para todos los gustos.

Así que el desafío que tienen por delante nuestros gobernantes en esta sexta legislatura es de envergadura. Tanto que parece ridículo escudriñar en su composición para determinar el peso de una determinada provincia sobre otra. Incluso, parece no tener sentido buscar entre los elegidos quién puede ser la sucesora o sucesor de Chaves. Éste ha sido lo suficientemente hábil como para tratar de fortalecer el perfil más político en las zonas en donde presentaba el PSOE más carencias mientras que descarta dar cualquier pista sobre su posible relevo asunto que ha relegado al máximo, tal y como lo pudo comprobar esta semana el mismo Arenas cuando se encontró en el pleno de Investidura a un impulsivo Chaves quien, para sorpresa de algunos, incluso de la propia bancada socialista, le retó a que se presentara frente a él a las próximas elecciones autonómicas, allá para 2012.

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