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Un Gobierno renovado para afrontar la crisis en Andalucía

José Antonio Griñán ha nombrado su propio Gobierno, con el que ha querido para marcar el nuevo rumbo. Pese a las dificultades de la coyuntura y lo delicado de un relevo en Andalucía, ha contado con margen y capacidad suficientes para acometer una renovación profunda que lleva su impronta, su propio sello.

el 16 sep 2009 / 01:44 h.

José Antonio Griñán ha nombrado su propio Gobierno, con el que ha querido para marcar el nuevo rumbo. Pese a las dificultades de la coyuntura y lo delicado de un relevo en Andalucía, ha contado con margen y capacidad suficientes para acometer una renovación profunda que lleva su impronta, su propio sello. Y lo ha hecho de forma inteligente, con varias claves que manifiestan a las claras cuáles son sus intenciones. Por lo pronto, no hay vicepresidentes y los números dos y tres de su gobierno son personas de su absoluta confianza, lo que destierra cualquier atisbo de provisionalidad. Además, los nuevos consejeros de Presidencia, Antonio Ávila y de Economía, Carmen Martínez Aguayo, aparte de ser leales colaboradores del presidente durante años, son al igual que Griñán, expertos en Economía, por lo que la cúpula de la Junta tendrá un marcado carácter económico para un momento especialmente delicado por la virulencia de la crisis. Por otra parte, Griñán ha sabido combinar en su nuevo ejecutivo la veteranía con los valores emergentes. En el primer grupo se encuentran políticos de fuste que no tienen hoy más aspiraciones que trabajar por su partido. Tal es el caso del nuevo consejero de Gobernación, Luis Pizarro, que aporta el plus de incorporar la capacidad orgánica de los socialistas andaluces a la tarea de gobierno. Perfiles como los de Luis García Garrido y Antonio Fernández, confirmados en Obras Públicas y Empleo son claros ejemplos de buenos gestores con peso específico y experiencia. Junto a ellos, Griñán ha sabido equilibrar su equipo con jóvenes emergentes como María del Mar Moreno, Martín Soler o Juan Espadas, que aportan pujanza y capacidad de gestión. Un Presidente y cinco consejeros nuevos son argumentos más que contundentes contra quien pretenda hacer ver que nada ha cambiado en Andalucía con la marcha a Madrid de Manuel Chaves. Por eso es preciso lamentar que el presidente del principal partido de la oposición, Javier Arenas, no estuviera ayer a la altura de Griñán en su discurso de investidura. Arenas se limitó a repetir que Griñán no cuenta con la "legitimidad de las urnas" y que Chaves le ha "regalado" el cargo. El líder del PP buscó la frivolidad, la encerrona y el cortoplacismo, perdiendo una extraordinaria oportunidad de elevar el nivel. Griñán evidenció la altura política de Arenas en un careo en el que rebatió con firmeza todos y cada uno de los argumentos del líder popular, que hasta en dos ocasiones cometió el lapsus de llamarle Chaves. "Qué va hacer usted sin Chaves, Señor Arenas?" le replicó Griñán aludiendo a que estaba "descolocado". Porque Griñán demostró solvencia y solidez al ser investido ayer como el cuarto Presidente andaluz tras medirse por primera vez en el Parlamento durante más de tres horas con los partidos de la oposición, que mostraron desde el primer momento su desinterés por conceder un margen de confianza al nuevo ejecutivo. No encontró apoyos más que en su partido, pero quiso empezar por tender la mano y buscar espacios de encuentro con PP e IU en temas clave para Andalucía como el desarrollo estatutario, la educación y, sobre todo, las medidas para frenar los graves datos de paro y afrontar con mayor eficacia la actual crisis económica. Griñán marcó ayer su territorio como nuevo presidente de la Junta de Andalucía. Y lo hizo tendiendo la mano a la oposición, ofertando pactos a Partido Popular e Izquierda Unida para combatir la crisis. Su perfil negociador y pactista, sin embargo, no restó contundencia a su discurso cuando Javier Arenas intentó desmontar sus argumentos, evidenciando que los careos entre ambos no bajarán el listón de los que protagonizaban el presidente del PP andaluz y Manuel Chaves. Si en su intervención del martes, Griñán desplegó los grandes retos de su mandato, el nuevo presidente bajó ayer al análisis de los datos y, sobre todo, a las posibles soluciones para abordar los problemas que acucian a la comunidad andaluza. Si la eficacia es la palabra que resume su idea del nuevo gobierno, el diálogo es la que compila su filosofía con la oposición y los agentes sociales. Con estos mimbres y un gobierno renovado y de equilibrio, Griñán arranca con una sólida base para afrontar los duros años que nos esperan.

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