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Que levante la mano quien no viera venir el desastre del Betis en el Calderón

Pésimo encuentro del conjunto de Mel, que cae a la antepenúltima posición tras perder por un justo e incluso corto 5-0 ante el Atlético de Madrid.

el 27 oct 2013 / 21:53 h.

ATLETICO DE MADRID - BETISEsta crónica no es un alarde de pesimismo ni un intento de hundir la moral de los futbolistas del Betis. Sólo es la constatación de una realidad: diez jornadas después de que empezase la Liga, el equipo de Pepe Mel ha obtenido 8 puntos de 30 posibles, es tercero por la cola y su posición, además, resulta justa porque se corresponde con el ¿fútbol? que lleva perpetrando muchas jornadas. En otro encuentro para olvidar (o no, si alguien en Heliópolis comprende que la autocrítica es positiva e incluso necesaria), el conjunto verdiblanco fue goleado con piedad por el Atlético de Madrid, que pudo marcar más tantos de los cinco que al final aparecieron en el acta. Tercera derrota consecutiva para el Betis, que confirma su hundimiento en la tabla, desperdicia el efecto resucitador que debió tener su triunfo europeo ante el Guimaraes y en cuatro días está abocado a disputar su primera final liguera ante su enemigo número uno, Joaquín Caparrós. La goleada se veía venir desde antes de que el balón se pusiera en marcha... para irse directamente a la red de Sara, que es lo primero que hizo. Y no se trata de ser adivinos, sino de examinar con realismo quién es el Betis y quién el Atlético. Y también la alineación que dibujó Pepe Mel para encararse con el segundo de la Liga. Si el míster ansía hallar una alineación tipo, una piedra sobre la que levantar este edificio que a día de hoy casi no tiene ni cimientos, es imprescindible que en ese once aparezca el hombre que marca más goles. En realidad, el único con el mínimo de puntería y peligro que se le presupone a un futbolista de Primera. Ese punta es Jorge Molina. Pero Jorge Molina no estaba. Mal asunto y peor declaración de intenciones. Por supuesto huelga decir que el Betis no habría ganado ayer si su mejor delantero actual hubiese sido titular porque la inutilidad ofensiva de todo el conjunto sólo es un síntoma, no la enfermedad. calif atleticoEl Betis no ha dado un paso atrás, como dijo Mel el jueves para resumir que lo importante es reconstruir el equipo desde la defensa. El Betis ha dado varios pasos atrás, y no es una alusión a modificaciones tácticas sino una metáfora de su involución y autodestrucción, porque así no va a ningún lado que no sea la Segunda División. Horrible atrás, empachado de pases horizontales en el centro, sin profundidad por las alas, sin alguien que conecte una mitad del cuerpo con la otra y desaparecido en las áreas rivales, el grupo que dirige Mel corre el riesgo de convertirse en un don nadie al que sus oponentes, los de un mínimo nivel competitivo, zarandean con poco esfuerzo. El Atlético sólo necesitó trece segundos, trece, para zanjar su victoria. Un mal despeje de Nosa, una pared involuntaria de Jordi con Koke y un leve toque hacia atrás de Perquis, es decir, una desaplicación tras otra, degeneraron en el gol de Óliver Torres. Y a partir de ahí, sanseacabó, que diría Curro Romero. El segundo tanto más tempranero encajado por el Betis en toda su historia en Primera, sólo por detrás del de la pasada temporada en el derbi en Nervión, acabó con cualquier resistencia que pensara ofrecer el equipo de Mel en el Calderón, otrora escenario de dos de las mayores gestas de las trece barras y anoche marco de un escarnio igualmente histórico. Tuvo el balón, sí, pero porque se lo regaló su contrincante, encantado de la vida con recogerse en su mitad de la parcela y salir al contraataque sin necesidad de cansarse en defensa, tales fueron la horizontalidad, la lentitud y la nula fluidez del juego bético. Demasiado mediocentro para tan poco fútbol, la verdad, y no es la primera vez que ocurre. Total, que el Betis no chutó a portería más que en un remate inocuo de Juanfran en el minuto 47 y el Atlético sólo esperó a afinar su puntería para consolidar la goleada. Antes del descanso fallaron Godín, Villa y Diego Costa, éste un par de veces, pero el milagro no iba a durar toda la noche. En la segunda parte, con Andersen en lugar del lesionado Sara y Jorge Molina ya en el césped, el Betis apadrinó la resurrección de Villa y Diego Costa puso en muy mal lugar a Perquis. Todo lo demás fue pura impotencia del Betis. La buena noticia en Heliópolis es que sólo es la décima jornada, que los lesionados (es decir, Rubén Castro) volverán algún día y que el año pasado también pareció que el mundo se acabaría tras el 5-1 del derbi y el Betis acabó en Europa. La mala noticia es que este Betis no se parece a aquel ni de lejos. Ojalá, por su bien, el  titular de esta crónica no se repita al final de la temporada.

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