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Un hermoso reto

Obra: Traición **** Lugar: Teatro Central 11 y 12 de enero Compañía: Histrión Teatro Autor: Harold Printer Traducción: Rafael Spregelburg Dirección: Marcelo Subiotto Intérpretes: Gema Matarranz, Constantino Renedo, Manuel Salas

el 13 feb 2012 / 11:50 h.

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Un marido, su mujer y su amante quien, a su vez, es el mejor amigo del marido, es todo lo que Harold Printer necesita para construir esta comedia que, a pesar de su aparente sencillez, encierra un universo de ironía y tensión que pone en jaque la capacidad de amar del individuo contemporáneo.

Se trata de un texto comprometido que presenta una original estructura. La historia está contada hacia atrás en el tiempo con una serie de escenas que van desgranando la despiadada relación de traición que mantienen entre sí los tres personajes. Con este juego temporal Printer describe una atmósfera de extrañamiento que otorga a la historia un carácter tan intrigante como original, a pesar de definirse como una comedia que gira en torno a un tema tan corriente como el de la infidelidad matrimonial. Pero eso no es más que el desencadenante del que se sirve el autor para denunciar lo absurdo de las convenciones sociales que los personajes se ven obligados a observar así como la incivilizada pérdida de valores de nuestra civilización.

De ahí que la obra se defina como una comedia que se distingue por la acidez de una ironía que impregna los diálogos de un humor fino, certero y mordaz. Fiel a ese espíritu, Marcelo Subiotto ha optado por una puesta en escena que se dirige a una búsqueda de lo esencial de las acciones para centrarse en describir el acontecer de la historia, más que en representarla. Para ello se sirve de un revestimiento formal extremadamente sobrio, aunque absolutamente funcional que presta a los intérpretes un singular apoyo, teniendo en cuenta que la escenografía se conforma sólo con un sofá de corte clásico y dos grandes paneles situados a ambos lados del escenario.

Así, el director delimita un curioso ejercicio de interpretación, ya que mientras la dramaturgia dirige a los personajes hacia un terreno de las pasional, la puesta en escena se empeña en recalcar su impronta intelectual con un ejercicio de distanciamiento bretchiano. Eso delimita una labor actoral tan compleja como arriesgada, un reto que los tres intérpretes abordan con maestría para brindarnos una soberbia actuación. Constantino Renedo resalta con habilidad el carácter falso y anodino de su personaje, Manuel Salas colma la escena de cinismo y Gema Matarranz derrocha genialidad dotando a su personaje de una compleja evolución.

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