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Un hombre intenta volar su bloque con 80 vecinos dentro en La Macarena

Una explosión despertó ayer a los vecinos del número 30 de Las Naciones. Un viudo de 67 años había prendido fuego al cuarto de los contadores con una bombona y gasolina. En su casa, otras seis bombonas estaban abiertas y había repartido gasolina por todo el edificio, de once plantas. Los Bomberos evitaron la tragedia

el 16 sep 2009 / 05:51 h.

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R.V / M.R.R. / A.M.G

Una explosión despertó ayer a los vecinos del número 30 de Las Naciones. Un viudo de 67 años había prendido fuego al cuarto de los contadores con una bombona y gasolina. En su casa, otras seis bombonas estaban abiertas y había repartido gasolina por todo el edificio, de once plantas. Los Bomberos evitaron la tragedia.

"El bloque ha temblado entero, creíamos que se había caído el ascensor". Eran las 4.40 horas de ayer cuando los vecinos del número 30 de Las Naciones, un edificio de once plantas, se despertaban con una enorme explosión. Ninguno sabía qué es lo que ocurría hasta que al abrir las puertas de sus casas o asomarse a las ventanas vieron una columna de humo negro.

Una explosión en el cuarto de los contadores había destruido por completo el habitáculo. Los vecinos, sin saber más detalles, ya tenían claro quién había sido el causante: Rafael Peña, un viudo de 67 años conocido como Rafael el Francés porque hasta que se jubiló estuvo trabajando en el país galo. Ahora está detenido a la espera de pasar a disposición judicial. Rafael es "un hombre muy conflictivo", según los vecinos, a los que había amenazado en varias ocasiones, incluso por carta, lo que llevó al administrador del bloque a denunciarlo. En la última reunión, el pasado 15 de julio, le pidió que retirara la denuncia y ante su negativa volvió a amenazar con que "algo muy gordo" iba a pasar.

Ayer quiso cumplir sus amenazas y, antes de marcharse del bloque y contemplar de lejos la explosión, había convertido su piso en una peligrosa bomba de relojería, que, de no ser por la rápida actuación de los Bomberos, que encontraron seis bombonas abiertas y unos 60 litros de gasolina repartidos en varias garrafas entre su piso y el bloque, habría causado una tragedia. Además, sobre la cama del ahora detenido localizaron 120.000 euros en varias bolsas, que están en poder de la Policía para averiguar su origen.

Según explicó el Jefe de Extinción de Incendios de los Bomberos, Luis López Mateos, "en el cuarto de contadores había una bombona que soltaba gas", aunque no llegó a explotar, "sólo soltaba llamaradas". La deflagración se produjo por la "acumulación de gas en el cuarto", debido a que había gasolina ardiendo y que el detenido debió prender antes de abandonar el edificio, junto con su perro, en dirección a la calle Arquitecto José Gómez Millán.

Varios vecinos intentaron salir del bloque, entre ellos una mujer con un niño en brazos. Los dos fueron dados de alta tras ser atendidos en el Virgen del Rocío por inhalación de humo. En dicho centro sanitario sólo permanece ingresado un hombre de 76 años que tiene quemaduras en un 10% de su cuerpo, principalmente los brazos, ya que según los vecinos se quemó al abrir la puerta de su casa. En cambio, unos 20 optaron por subir a la azotea y esperar allí a los Bomberos, que llegaron al edificio "en menos de cinco minutos", explicó Pilar, una de las vecinas, visiblemente nerviosa. Aunque la mayoría puso toallas húmedas bajo las puertas y se fue a las terrazas y ventanas.

"Cuando llegamos controlamos la situación en el cuarto de contadores y procedimos a la evacuación inmediata", explicó López Mateos. Los bomberos tuvieron que sacar del edificio a unas 80 personas, que se han marchado con sus familiares, pese a que se les ha ofrecido alojarse en hoteles, ya que el bloque no tiene ni luz, ni agua ni gas. En el edificio vive mucha más gente, pero al ser periodo estival muchas familias estaban de vacaciones.

Afortunadamente, el incendio del contador se pudo controlar en "10 o 15 minutos", al ser un espacio muy acotado y "la suerte fue que la deflagración cortó la luz y esto evitó que se produjeran más detonaciones", pues los aparatos eléctricos del bloque no podían funcionar.

El mayor problema para los bomberos fue acceder al piso, ya que pensaban que el ahora detenido podía estar en el interior. Por ello, entraron por distintas zonas y tras montar un amplio dispositivo se encontraron seis bombonas con las espitas abiertas y varias botellas de agua con disolventes y garrafas de gasolina. Un material altamente inflamable y que de haber explotado habría "causado daños estructurales al edificio muy importantes". Además, en las escaleras localizaron más garrafas de cinco litros "entre las cuatro o seis primeras plantas" y otra más con un trapo, para que prendiera, en el ascensor. En total, unos 60 litros de gasolina repartidos con la idea de que el fuego se propagara por todo el bloque.

Un suceso que recordaba al ocurrido hace seis años en Las Letanías, aunque en esta ocasión, según fuentes de la Delegación de Convivencia y Seguridad, "tres veces" más fuerte, por la cantidad de material explosivo. A diferencia de entonces, el autor de los hechos se marchó del lugar y cogió un taxi hasta la calle Arjona. La Policía Nacional y la Local inició entonces un intensa búsqueda por la zona hasta que poco antes de las 10.00 horas era localizado en el entorno de la Alameda. Iba con su perro, un chihuahua, y una maleta y ante la presencia de los agentes no opuso resistencia. De hecho, rápidamente les confesó el incendio. Los agentes encontraron a Rafael, que está en los calabozos a la espera de declarar ante el juez, cuatro encendedores en el bolsillo.

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