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Un hombre le arranca un brazo al Gran Poder

Un hombre de 36 años ha sido arrestado por la Policía después de haberla emprendido a golpes con la imagen del Gran Poder. El hermano mayor, Enrique Esquivias, da una fecha para el probable retorno de la imagen: el 29 de junio, fecha del culto a San Pedro.

el 20 jun 2010 / 19:54 h.

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La Policía entrando en el Gran Poder.

Primera fecha a la que hay que estar atentos por la posible vuelta de Jesús del Gran Poder a un culto cofrade: el 29 de junio. Según el hermano mayor de la cofradía, Enrique Esquivias, la inigualable talla barroca, de valor incalculable, podría estar restaurada para esa fecha, cuando en la basílica se celebran los cultos en honor a San Pedro. Pero fuentes cercanas al imaginero que la restaurará adelantan la fecha de alta del paciente al día 25, este mismo viernes, a tiempo para las tradicionales visitas semanales al Señor de Sevilla.

Ésa impresión se lleva Esquivias después de haber hablado por la noche con el imaginero Luis Álvarez Duarte, quien la misma noche del atentado contra la imagen ya ha hizo una primera evaluación de los daños -fácilmente reparables según esta revisión de urgencia-. Álvarez Duarte se encargará de la restauración de la talla, que se encuentra en el templo, aunque a salvo de la vista de los curiosos. Será restaurada allí mismo, explicó el hermano mayor.

Por su parte el Cuerpo Nacional de Policía de Sevilla imputa un presunto delito contra el patrimonio histórico a Luis C.O., el hombre de 37 años de  edad que fue detenido en la noche de ayer domingo tras abalanzarse  sobre la imagen de Jesús del Gran Poder y arrancarle un brazo al  término de la misa en San Lorenzo.  Aparte de los daños causados en uno de sus brazos, el individuo  rasgó la túnica y le propinó varios golpes en el pecho al Gran Poder,  una de las imágenes más veneradas de Sevilla, antes de ser reducido  por un agente de la Policía que se encontraba libre de servicio en la  basílica. 

El alcalde de la ciudad, Alfredo Sánchez Monteseirín,  también expresó su asombro ante  semejante agresión, manifestando que el atentado al Cristo le parece "inexplicable y lamentable".  También el delegado del Gobierno en Andalucía, Juan José López Garzón lo ha calificado de un hecho "muy lamentable y muy condenable, que tanto a él como a cualquier sevillano le ha impresionado muchísimo, pero que es algo aislado y no tiene nada que ver con el día a día en las iglesias de Sevilla. Que la policía realiza una labor habitual de información y seguimiento que no parece que haga falta reforzar, pero que si la hermandad o cualquier otra hermandad se lo pide, por supuesto se reforzarían las medidas de seguridad que se consideren oportunas".

El atentado hará replantearse las medidas de seguridad de esta talla de Juan de Mesa, una joya del arte barroco que además es venerada con una fe profunda por buena parte de los sevillanos. Sin embargo, aún es pronto para adelantar nada: el propio Esquivias explica que es muy fácil reforzar la seguridad en un museo, pero más complicado cuando la imagen recibe el amor de los devotos en frecuentes besapiés.

Los hechos tuvieron lugar ayer, cuando al terminar la misa del domingo en la basílica de San Lorenzo, un hombre con una mochila se colocó en la cola del besapiés, saltó la barandilla que protege al Gran Poder y aferrándose a él comenzó a darle fuertes golpes, tirando del brazo derecho de una de las imágenes más veneradas de Sevilla hasta arrancárselo de cuajo, a la vez que le descosía la túnica morada. El brazo no llegó a separarse por completo de la imagen, ya que se quedó dentro de la ropa.

Los fieles que acababan de asistir a la eucaristía de las 20.30 no daban crédito. En medio del griterío inicial y de la desbandada de gente que salió corriendo del templo, un policía nacional fuera de servicio saltó sobre el agresor para reducirlo, ayudado por dos feligreses. El hermano mayor del Gran Poder, Enrique Esquivias, tardó apenas diez minutos en llegar y, tras valorar la situación, quiso enviar un mensaje de tranquilidad: "El Señor está perfectamente, el brazo se ha separado del cuerpo por la articulación pero no es un daño irreparable, y no ha sufrido ningún otro desperfecto", dijo, saliendo al paso de rumores que se propagaron de inmediato y que llegaron a afirmar que se le había desprendido la cabeza, lo que el hermano mayor negó tajantemente. Esquivias explicó que la restauración se iniciará "en pocos días". 

Esquivias tenía claro anoche que la imagen iba a ser retirada del culto para su restauración, aunque desconocía por cuánto tiempo ni tampoco si iba a ser necesario su traslado, aunque la primera decisión fue bajarla del camarín para poder observarla mejor. Sobre las once de la noche llegó a la basílica el imaginero Luis Álvarez Duarte, que será el encargado de la restauración, para realizar una inspección inicial de los daños y tomar las primeras decisiones, que repetirá al mediodía de hoy.  Además, Esquivias añadió que se van a poner en contacto con los hermanos Cruz Solís, "por si quieren venir a acompañarnos o por si desde Madrid nos dan el consejo que sea". También anoche varios agentes de la Policía Científica entraron en el templo para realizar una inspección ocular y ver las cintas de seguridad en las que ha quedado grabada la agresión, según confirmó el hermano mayor. Se marcharon casi a medianoche.

El arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo, y el delegado del Gobierno en Andalucía, Juan José López Garzón, entre otras autoridades, se pusieron de inmediato en contacto con la hermandad para ofrecerse ante cualquier necesidad. El presidente del Consejo de Hermandades y Cofradías se presentó en la casa de hermandad y dijo sentirse "doblemente afectado", al ser hermano de la cofradía. Aunque no tenía información sobre el agresor, identificado como Luis C.O., de 36 años, sí aventuró que, a la vista de lo ocurrido, "no debe de estar muy bueno". El delegado de la Madrugada, Vicente García Caviedes, sí indicó que el sujeto había llegado a decir "Yo soy el hijo de Dios", extremo que no pudo ser confirmado por la Policía Nacional, que no tenía previsto tomarle declaración al menos hasta hoy. Lo que sí precisó una portavoz es que el hombre "se resistió activamente" a la detención, hasta el punto de que el agente que lo arrestó, destinado en la comisaría de San Juan de Aznalfarache, sufrió arañazos y contusiones.

Varios testigos corroboraron que el agresor estaba en el templo durante la misa, que tenía un aspecto de lo más normal y que se dirigió al camarín sin llamar la atención. El hombre, muy alto y corpulento, saltó sin grandes esfuerzos la barandilla para agarrarse al Señor, mientras hacía fuerza con una pierna sobre la imagen, no se sabe si intentando derribar al Gran Poder. Lo cierto es que tras vapulearlo llegó a arrancarle el brazo, lo que varias asistentes a la misa calificaron, aún espantadas, como "horrible".

A las puertas de la basílica comenzaron a congregarse fieles preocupados por lo ocurrido, entre ellos el sacerdote Camilo Olivares, muy cercano a la hermandad, que emocionado y al borde de las lágrimas sólo acertó a decir que confiaba en que "Dios perdone" al agresor, y que el incidente "sirva para acrecentar la devoción por el Gran Poder". El propietario del bar Sardinero, en la esquina de San Lorenzo, se quejaba entretanto de que al ver a la gente huir como en las carreritas de la Madrugá del 2000 llamó a la Policía, que lo atendió con excepticismo, negándose a creer que al Gran Poder hubiera podido ocurrirle nada.

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