Cultura

Un ídolo para niñas de todas las edades

El cantante Dani Martín llena Fibes de fans con temas propios y de El Canto del Loco.

el 15 dic 2013 / 00:09 h.

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Dani Martín es sin duda una rara avis en el panorama del pop español: después de una década larga en escena no puede ir de novedad como las boy-bands a lo One Direction, ni tampoco de veterano de vuelta de todo, como Alejandro Sanz o Miguel Bosé. Y, sin embargo, consigue reunir en sus conciertos, como el que ofreció a noche en Fibes, a un público femenino en su 99 por ciento, que va de inocentes prepúberes a señoras que tiñen canas. Y todas se entregan a su irresistible encanto desde el minuto uno hasta el final, como solo consiguen los muy grandes. ¿Cómo lo hace? En su último disco, perezosamente bautizado con su propio nombre, ha optado por una estética vintage, como jugando a ser clásico antes de cumplir los 40. Y ese mismo aire añejo es el que traslada en parte a las tablas, con su tipografía setentera presidiendo el escenario y su muralla de amplificadores Marshall, tan caros al rock duro. Caminar abrió fuego entre ovaciones al filo de la histeria, para seguir con Un millón de luces, Emocional y Mi teatro, material propio que no dejó que se acomodara en su asiento un solo alma, y esa noche estaba todo el papel vendido. Palmas, gritos, coros, entrega absoluta a un artista que, bien mirado, no parece esforzarse demasiado para obtener tal respuesta: ni se muestra demasiado comunicativo (“¿Qué pasa, Sevilla? ¿Están ustedes listos?”) ni se pasea demasiado por la escena. Por el contrario, Dani Martín se aferra a su micro, clava los pies en su sitio y evita los aspavientos o los saltos. Es en eso, para entendernos, la antípoda de David Bisbal. Sevilla 14 12 2013: Dani Martin.FOTO:J.M.PAISANO La fuerza de Dani Martín es otra, más allá de su atractivo físico. Su generosidad queda patente en la extensión del repertorio, de algo más de dos horas, y de su banda: en un momento en que todas las estrellas recortan personal, él lleva nada menos que a nueve músicos, incluida sección de viento. Además, por si no fuera suficiente la suma de sus dos álbumes en solitario, dispone de la baza infalible de los temas de El Canto del loco, el grupo que lo consagró en España y Latinoamérica. Son sueños y Qué caro es el tiempo primero, y luego Puede ser –que grabó con Amaia Montero y ayer cantó Cris Méndez–, Eres tonto, Aquellos años locos o La suerte de mi vida sonaron claras y potentes entre éxitos más recientes como Qué bonita la vida o Caramelos, de estimulantes aires latinos que avivaron el ritmo del concierto. “¿Qué pasa, Sevilla? ¿Estáis bien? Bueno...”. La voz del cantante y actor se abría paso, en la lluvia de piropos que caían en casacada para acometer Volverá, Una foto en blanco y negro... Hasta el final con Cero. Para quienes no somos estrictamente fans del madrileño, es justo decir que casi treinta canciones, mayoritariamente de temática amorosa y desamorosa, pueden llegar a ser demasiadas. Pero sería aún más injusto no reconocer que Dani Martín las defiende bien, que ha desarrollado un estilo propio de interpretar y hasta de rematar los versos (Julio Iglesias, digan lo que digan, también tiene el suyo), y que en tiempo récord ha logrado consolidarse por mérito propio en un panorama donde cada día es más difícil triunfar. Pocos famosos ayer en Fibes –Alfonso Díez sin Cayetana, acompañado en esta ocasión por Eugenia– pero muchas, muchas niñas encantadas, arrobadas, hipnotizadas por el primer clásico del pop español del siglo XXI. Niñas, como diría Enzensberger, de todas las edades.

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