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Un incendio deja sin casa a una pareja con seis hijos de Palmete

Los menores, de entre 13 y 4 años, han sido acogidos por sus abuelos maternos ya que el fuego dejó totalmente calcinada la primera planta de la vivienda, en la que residían

el 20 dic 2009 / 16:06 h.

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Imagen del estado en el que ha quedado la vivienda.

Un incendio dejó sin casa ayer, el día más frío del año y al filo de la Navidad, a un matrimonio de Palmete con seis hijos de entre 13 y 4 años. Francisco Javier y su mujer Tamara, ambos de 30 años, dormían pasadas las 12 del mediodía cuando los críos vieron las llamaradas del fuego y dieron la voz de alarma. Todos pudieron salir por su propio pie, pero Francisco Javier sufrió problemas respiratorios al aspirar humo y Tamara se cayó por las escaleras intentando escapar del fuego, por lo que sufre múltiples contusiones. Anoche, ambos continuaban siendo atendidos en el hospital.

Los niños, que no sufrieron daños, fueron recogidos por sus abuelos maternos, con quienes tienen previsto pasar unos días ya que el interior de la vivienda quedó calcinado y todos sus objetos personales han ardido.

Todo ocurrió sobre las 12 y media, en el número 32 de la calle Comprensión. Los niños, acostumbrados a levantarse temprano para ir al colegio, llevaban unas horas “viendo los dibujitos en la tele” del piso de abajo, donde vive su abuelo paterno con su compañera sentimental, y que también ha quedado impregnado del olor a quemado. Al ver las llamas avisaron a la mujer, ya que el abuelo había salido. Ella logró despertar a la pareja, que salió huyendo de la casa, pero no pudo rescatar nada: ni su documentación, ni el teléfono móvil, nada, explicaba horas después el abuelo, Felipe Antonio Funes.

La parte alta de la casa, donde vive la pareja, quedó ennegrecida y con un penetrante olor a quemado que trataron de aliviar sacando a la terraza los restos inservibles de colchones, muebles y enseres. En su huida, Tamara cayó por las escaleras y sufrió contusiones en el costado y en una pierna que le han dejado numerosos moratones, según le contó por teléfono a su madre, que se hizo cargo de sus seis hijos. “Llegaron en pijama, todos tiznados los pobres”, explicaba la mujer, que vive cerca, en la zona de Padre Pío. Todavía esperaba a su hija y a su yerno, con quienes no había podido contactar más que cuando su hija la llamó, al no tener móviles.

Los niños estarán con ella el tiempo que sea necesario, porque de hecho ya viven con los abuelos durante la semana y sus padres se los llevan los fines de semana y en vacaciones. Gracias a eso, los pequeños tenían ayer ropa y uno había salvado hasta los libros del colegio, porque al no tener deberes los había dejado en casa de la abuela. Otros tres, que se habían llevado las mochilas para hacer los deberes en su casa, se han quedado sin nada porque el material ha ardido.La abuela explicaba que en su casa ya viven seis personas, más los seis niños, y no sabía dónde iban a pasar la noche su hija y su yerno. Al no tener más camas, confiaba en que la familia de él les diese cobijo. En algo coincidían los dos abuelos: podría haber sido peor, pero por suerte “al menos a los niños no les ha pasado nada”.

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