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Un inmigrante pierde un brazo y su jefe lo abandona antes de llegar al hospital

Un trabajador inmigrante, de 33 años, que perdió el brazo izquierdo con una máquina de amasar en una panificadora del polígono Real de Gandia (Valencia) el pasado 28 de mayo denuncia que fue abandonado por su jefe unos 200 metros antes de llegar al hospital porque carecía de contrato de trabajo y no estaba dado de alta en la Seguridad Social.

el 16 sep 2009 / 04:06 h.

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Un trabajador inmigrante, de 33 años, que perdió el brazo izquierdo con una máquina de amasar en una panificadora del polígono Real de Gandia (Valencia) el pasado 28 de mayo denuncia que fue abandonado por su jefe unos 200 metros antes de llegar al hospital porque carecía de contrato de trabajo y no estaba dado de alta en la Seguridad Social.

Frans Rilles, de origen boliviano, que afirmó encontrarse "bien" y sin "miedo" a su jefe, llevaba trabajando en este empresa de Gandia algo más de un año y medio, sin contrato de trabajo, al igual que el resto de los compañeros, según denunció su hermana, Silvia, en declaraciones a Europa Press. El joven trabajaba 12 horas al días por 700 euros al mes. En el momento del accidente, el joven intentaba "hacer su faena, como todos los días", según comentó Silvia, ya que se encontraba amasando 40 kilogramos de harina y, cuando se le cayó una bolsa, se le quedó enganchado el brazo izquierdo en la máquina. Según su hermana, "perdió el brazo, pero la máquina podía haberle tragado si no la hubiera apagado".

Tras el incidente, el jefe de Rilles lo subió a su vehículo y dijo de llevarlo al hospital San Francisco de Borja de Gandia, aunque unos 50 metros antes de llegar, le obligó a bajar y lo abandonó en plena calle, "mientras perdía mucha sangre". La hermana afirma que el empresario se comportó de esta manera porque "no tenía permisos ni licencias" y, además, "tenía a sus trabajadores sin contrato, sin papeles". Un viandante fue el que ayudó al joven a llegar al servicio de Urgencias del hospital de Gandia, y una vez allí los médicos se pusieron en contacto con el cirujano Pedro Cavadas y su equipo para ver si le podían reimplantar el brazo.

Por este motivo, los facultativos trasladaron al joven hasta el Hospital Virgen del Consuelo de Valencia, donde el doctor Cavadas no pudo hacer nada por reimplantarse el brazo, puesto que éste "se encontraba en muy mal estado, ya que los empresarios, tras lo ocurrido, lo tiraron a un contenedor", denunció Silvia, quien también recordó que "limpiaron todo para no dejar restos de nada".

Tras lo ocurrido, Silvia anunció que "esto no puede quedar así", y que está estudiando con CCOO presentar una denuncia contra el empresario para el que trabajaba su hermano. Lamentó que vienen de Bolivia, "dejando a la familia, para buscar una vida mejor" pero, en este caso, "no es una vida mejor, ya que ha perdido un brazo, su herramienta de trabajo".

En estos momentos, Silvia afirmó que desconocen si al final se le podrá practicar un trasplante a su hermano, porque depende de si hay algún donante compatible.

Panificadora cerrada Según ha trascendido hoy la panificadora en la que trabajaba el inmigrante, Real de Gandía, se encuentra "paralizada" porque "las cuestiones técnicas eran muy deficientes".

El vicepresidente segundo de la Generalitat Valenciana Gerardo Camps ha precisado que las cuestiones técnicas que planteaban problemas en esta empresa eran "especialmente, las eléctricas, probablemente causa del accidente que sufrió el trabajador", apuntó. Manifestó que "el día siguiente" al del suceso "ya se había personado la Inspección de Trabajo" en las instalaciones de esta firma, una panificadora del polígono de Real de Gandia

Reacciones La secretaria de Estado de Inmigración y Emigración, Consuelo Rumí, aseguró hoy que el Gobierno estudiará la posibilidad de regularizar al inmigrante de Real de Gandia (Valencia) si lo solicita ya que es uno de los casos que puede entrar en los supuestos de regularización por razones humanitarias.

Por su parte, el ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, aseguró ayer que "debe recaer todo el peso de la ley" sobre el empresario que, presuntamente, no asistió al inmigrante boliviano.

También CCOO-PV presentó esta mañana una denuncia en los juzgados de Gandia (Valencia) para que se investigue lo ocurrido con el trabajador inmigrante.

Desde otra central sindical, el presidente de Unión Sindical Obrera (USO) y Sotermun, Manuel Zaguirre, tuvo duras palabras para el empresario: "Cuando agarra un brazo, no importa la nacionalidad del trabajador, y lo tira a la basura, en nuestro país pasa algo que no tiene que ver con nuestros mejores valores".

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