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Un jardín que aguarda su apertura al barrio

Desde septiembre Urbanismo tiene autorización judicial para abrir al uso público una zona de la calle Termancia que lleva 13 años siendo privada.

el 06 ene 2012 / 21:44 h.

Una valla blinda el jardín de Tremancia y como espacio privado.

El pequeño pulmón verde de la calle Termancia, en el barrio de Triana, continúa siendo motivo de conflicto entre los vecinos de la zona. El vallado de unos jardines mantiene candente el debate sobre su uso público o privado a pesar de que desde el pasado 20 de septiembre el Ayuntamiento tiene autorización judicial para "desalojar los usos privativos y para la liberación de los mismos para devolverlos al carácter de dominio y disfrute público". El Consistorio, como admite en una respuesta escrita al grupo municipal socialista, aún no ha actuado; los propietarios de las viviendas colindantes colindantes defienden la privacidad del que consideran su parque y advierten de la "inseguridad" que supondría para sus viviendas abrirlo al público; y la asociación de vecinos Triana Norte reivindica la apertura de esta zona verde con un uso privado de facto desde hace 13 años.

La entidad vecinal, que conoce la resolución que está en poder de la Gerencia de Urbanismo desde hace tres meses, ya anuncia sus siguientes pasos. El próximo será el 11 de enero en la Junta Municipal de Distrito donde su representante, Joaquín Corrales, preguntará cuando recuperarán el disfrute de la zona verde de la calle Termancia el resto de los vecinos del barrio.

"No se trata de hacer presión vecinal, vamos por la vía legal y, si se ha dicho que es público, debe abrirse", explica Corrales recordando que siempre han estado abiertos al diálogo y a establecer unos horarios satisfactorios para vecinos y propietarios.

La otra cara de la moneda se vive al otro lado de esas vallas que tantos desacuerdos está provocando. La comunidad de propietarios de los edificios que disfrutan del parque se mantiene a la espera de que Urbanismo mueva ficha y se haga cargo, no sólo de abrir el parque sino también de mantenerlo. "No vamos a soportar la servidumbre del jardín y también los costes. Además, los portales quedarían muy expuestos, más inseguros", explica José Antonio Reina, administrador del inmueble en las inmediaciones de los jardines. Tras firmar en el mes de octubre un acta de entrega a la Gerencia, Reina admite que los vecinos continúan pagando el mantenimiento y vigilancia del parque, incluidos 2.500 euros de poda de árboles que realizaron a finales de año.

Si el parque se abre finalmente pero no se llega a un acuerdo para su mantenimiento, los propietarios buscarán "alternativas" con otros cerramientos o "forzaremos la negociación política", añade.

Al margen de resoluciones, entre puerta y puerta, los vecinos se niegan en rotundo a cualquier apertura de los jardines. "Si esto se abre, se pierde", comenta uno de ellos, que declina en decir su nombre. "Esto estaba así cuando llegamos, lo hizo la constructora", defiende otra propietaria. La urbanización ofrecida sobre plano, además del recinto cerrado con un parque, ofertaba una piscina que nunca llegó a construirse. Además, los propietarios defienden su derecho sobre los jardines por los cuidados desempeñados en ellos. "Pagamos a dos personas de mantenimiento, toda la limpieza y todo eso cuesta un dinero", explica una vecina. "¿Va a venir el Ayuntamiento a cuidarlo? ¿Lo va a pagar?", pregunta de forma retórica otro propietario.

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