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Un joven de Stop Desahucios se suicida por la deuda con el banco

Había entregado su casa como dación en pago, pero aún debía unos 22.000 euros

el 08 feb 2013 / 20:03 h.

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Vecinos del fallecido dejan flores en el portal.

El drama de los desahucios se cobró ayer una nueva víctima. Un joven de 36 años, con iniciales F.J.L.B., casado y con una hija de ocho años, se suicidó tras arrojarse de una cuarta planta en la calle Cartago, en Córdoba capital. La víctima, que era miembro de la plataforma Stop Desahucios, había recibido esa misma mañana una carta en la que Hacienda le reclamaba una deuda de unos 400 euros del Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales por una vivienda que entregó al banco como dación en pago. Así lo confirmaron a Europa Press fuentes cercanas a la investigación, que explicaron que el hombre entregó el inmueble de Villafranca, en el que le avalaba su padre con un campo, pero tras quedarse en paro, realizó la dación en pago, "para no tener problemas ni con él ni con su padre". Sin embargo, arrastraba una deuda de unos 22.000 euros con el banco por el coste de esos trámites.


Ayer, después de llevar a su hija al colegio, llegó a su casa, donde vivía de alquiler, y se arrojó al vacío, sobre las 9.45 horas, desde una cuarta planta del edificio, ubicado en el barrio de Levante en la capital, todo ello después de que le llegara la notificación para seguir pagando el Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales, por unos 400 euros.
Este hombre pertenecía a la plataforma de Stop Desahucios, según confirmaron fuentes de dicho colectivo, que señalaron que el fallecido llevaba varios meses en desempleo, igual que su mujer, que "comían con la ayuda de Cáritas y la Iglesia". El agobio por tener que pagar dicho impuesto "no lo ha superado", y "le ha llevado a suicidarse", añadieron las fuentes. El colectivo aseguró que este suceso "supone un jarro de agua fría", y convocaron por la tarde una concentración en el Bulevar del Gran Capitán.


La plataforma explicó igualmente que este miembro del colectivo recibía atención de un psicólogo como consecuencia de su situación. En una nota afirmó que "el compañero no ha podido soportar más la presión criminal de quienes desahucian al pueblo", y sabían los miembros de la plataforma que el fallecido "era vulnerable". En concreto, contaron que "construyó su casa con sus manos, pero pidió un préstamo para los materiales", pero "cuando llegó la crisis dejó de trabajar y no pudo ya hacer frente a su hipoteca", de modo que "los banqueros forzaron un acuerdo que fue cruel y despiadado". Cuando entró a formar parte de la plataforma, "ya había entregado las llaves de su casa y había firmado un acuerdo con el banco", "otra estafa". Consiguieron una pequeña subvención para el alquiler, pero no fue suficiente.

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