Cultura

Un joven prodigio con la banda municipal

Carlos Rafael Martínez Arroyo, de 15 años, actúa este viernes como solista en el Lope de Vega en el concierto organizado por el Ayuntamiento y el Ateneo con motivo del Día de Sevilla.

el 28 may 2014 / 22:00 h.

El joven violinista Carlos Rafael Martínez Arroyo, que esta noche toca con la Banda Sinfónica de Sevilla. El joven violinista Carlos Rafael Martínez Arroyo, que esta noche toca con la Banda Sinfónica de Sevilla. Tiene solo quince años y ya le han dedicado elogios propios de un gran profesional. El director de la Banda Sinfónica Municipal de Sevilla, Francisco Javier Gutiérrez Juan, lo ha descrito como «un joven virtuoso», y el maestro Gonçal Comellas dice que «Carlos es un violinista de gran talento: sobrio, elegante, seguro, y lo que para mí es más importante: con una gran capacidad de comunicar emoción». Estos son apenas dos de los recortes que guarda como oro en paño la familia del egabrense Carlos Rafael Martínez Arroyo, que actuará este viernes como solista en el concierto de la Banda Sinfónica Municipal organizado en el Lope de Vega por el Ayuntamiento y el Ateneo por el Día de Sevilla. El padre del artista, también llamado Carlos, expresa con una satisfacción serena cómo de profunda es la felicidad de ver a un hijo disfrutar y formarse con aquello que ama, sean cuales sean los sacrificios que haya que afrontar para ese menester. «Va a un ritmo muy alto y sus requerimientos son casi de profesional:viajes, clases... Todas las semanas tiene que ir a Granada y una vez al mes va a clases a Cataluña con Comellas, pero por muchos gastos y esfuerzos que sean, tiene un talento que lo merece. Es totalmente músico». Carlos Rafael, recién entrado en la adolescencia, es, según su padre, «muy sencillo, algo tímido, muy enamorado de la música, siempre está tocando o escuchando música clásica, no solo de violín sino también de todos los instrumentos», explica. Comparte aficiones con otros jóvenes de su edad, como el fútbol, la informática y los animales domésticos (la pesca, que no es una pasión habitual entre los de su quinta, también destaca entre sus intereses). Pero principalmente, como deja claro el padre, la música. «Su compositor favorito es Beethoven, su violinista preferido es Yehudi Menuhin y en general toda su generación, pero también admira a sus maestros José María Fernández Benítez y al célebre violinista catalán Gonçal Comellas, los cuales han apostado firme por su talento». El programa al que va a enfrentarse Carlos Rafael junto con la Banda Sinfónica Municipal es de lo más atractivo. En primer lugar, será el estreno en Sevilla de la obra Arabesque, de Samuel R. Hazo (USA 1966). Una pieza inspirada en los míticos sonidos de Oriente Medio y compuesta en 3 partes: Taqsim, Dabka y Coral. Los abuelos maternos de Hazo llegaron a EEUU procedentes del Líbano y sus abuelos paternos de Siria, por lo que no se hace difícil creer al compositor cuando afirma que estas partituras le salen del alma. Pues esto, para empezar. Luego viene un guiño de los grandes a la ciudad: ¡Viva Sevilla! (Danza Española op 38 ), de Pablo Sarasate, editada en Berlín por Simrock en 1896. Como curiosidad, en ella se incluyen varias sevillanas. En esta actuación se estrena la versión para violín y banda a cargo de la granadina Ángeles Gámez Jiménez. Para completar la primera parte del concierto, otra obra llena de reminiscencias. La firmó el valenciano José Faus Rodríguez, flauta solista de la Orquesta Nacional de España, quien inspirándose en su visita a Granada compuso La Alhambra iluminada, suite-fantasía. Comienza con los ecos en la noche, sigue con el misterio del Patio de los Arrayanes, se asoma a la ciudad desde la Torre de la Vela, se vuelve nostalgia árabe, evoluciona como una danza del harén y, finalmente, se cierra enérgicamente con un ritmo de zambra que describe el orgullo andaluz. La segunda parte del programa consta de dos piezas: La sombra del cruzado, un poema sinfónico para banda compuesto en 1996 por Ferre Ferrán (Fernando Ferrer Martínez, Valencia 1966), que describe lo acontecido en la Tercera Cruzada originada por la caída de Jerusalén en manos del sultán Saladino en octubre de 1187. Y finalmente, Pórtico, una reciente suite en tres movimientos del coruñés Antón Alcalde Rodríguez. He aquí el reto de la Banda sinfónica Municipal y el de este joven violinista cordobés que empezó a estudiar música a los ocho años y que va camino de las más altas cimas de la profesión, a poco que sean ciertas las alabanzas y las predicciones de los maestros que lo han escuchado hasta ahora. De momento, está cogiendo buena carrerilla para ese propósito. Con solo diez años interpretó su primer concierto como solista acompañado de piano. En mayo de 2009 consiguió el primer premio de cuerda en la final del XIX Certamen Musical Nacional Ángeles Reina. Un año después ganó el primer premio del III Concurso Nacional de Interpretación en la modalidad de violín. Ha participado en un sinfín de cursos y, entre sus actuaciones más destacables, está el concierto final de los X Cursos Internacionales de Música de Punta Umbría (Huelva), solista invitado en la presentación de la OrquestaUnesco Barcelona, solista en el Concierto en mi menor Op.64v para violín y orquesta de Mendelssohn acompañado por la Orquesta de Córdoba en el Gran Teatro de Cordoba, entre otros... Y esto es solo el comienzo.

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