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Un juez condena al Ayuntamiento por su pasividad ante el ruido

Deberá pagar 15.000 euros tras denunciarle un matrimonio por no actuar contra un supermercado durante tres años

el 19 nov 2009 / 20:20 h.

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Baja laboral, insomnio e incluso fobia al domicilio. El ruido de un supermercado DIA cercano a la Ronda Histórica atormentó a un matrimonio durante tres años. En ese tiempo, el Consistorio no tomó ninguna medida efectiva para paliar los efectos de esta contaminación acústica, así que ahora ha sido condenado a pagar 15.000 euros a los denunciantes.


Con todo, los ruidos que causan de madrugada los congeladores, los aparatos de aire acondicionado y los carros de reposición del supermercado continúan, de ahí que haya más vecinos afectados, según fuentes de la asociación Juristas contra el Ruido.

De esta forma, el Gobierno local vuelve a ser condenado por no actuar contra el exceso de decibelios. En mayo del pasado año, otra sentencia del Juzgado Contencioso Administrativo número 5 de Sevilla, le obligaba a pagar 24.000 euros por no remediar los ruidos de la botellona. En dicha resolución, se critica que el Consistorio no actuase ante la concentración de personas a altas horas de la noche (más de 600) a apenas un metro de la ventana del dormitorio del demandante. La sentencia incluso criticaba el exceso de ruido que producía Lipasam para recoger la basura.

Además, en los últimos años, también se han registrado algunos fallos judiciales obligando al cierre de establecimientos. Según Juristas contra el Ruido, el exceso de decibelios es el factor que mayor número de quejas provoca entre los ciudadanos, pero "los consistorios en general no están concienciados". "No hay medidas correctoras eficaces", denuncian.

La sentencia del juzgado de lo Contencioso-Administrativo 1 de Sevilla argumenta que el supermercado DIA de una céntrica avenida de la ciudad funcionó sin licencia de apertura entre diciembre de 2002 y abril de 2005, periodo durante el cual el Ayuntamiento, ante las numerosas quejas vecinales, sólo le impuso una multa de 450,76 euros.

El fallo judicial acuerda indemnizar al matrimonio por sus problemas de insomnio y falta de concentración, junto a otros aspectos "difíciles de cuantificar como el malestar, la desesperación e impotencia ante una situación como la descrita", según la juez, que subraya que, pese a carecer de licencia de apertura y haber recibido numerosas quejas vecinales desde noviembre de 2003, el Ayuntamiento permitió que continuara la actividad del local hasta mayo de 2005.

Mediciones de la propia Policía Local certificaron que al dormitorio de los afectados llegaban ruidos que superaban el máximo autorizado, por lo que la juez cree que se violentó su "derecho fundamental a la integridad física y moral, así como a la intimidad personal y familiar".

En abril de 2006 volvió a abrir y fue clausurado en mayo, en octubre de 2006 obtuvo una nueva licencia inicial y no fue hasta mayo de 2009 cuando el supermercado logró la licencia de apertura gracias a unas medidas correctoras que "aparentemente" solucionaron el problema. Algo que cuestionan los vecinos.

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