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Un jurado juzga al joven que se enfrenta a 23 años por el crimen de la Alameda

el 10 jun 2012 / 18:32 h.

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El fallecido regentaba una hamburguesería en la Alameda.

Un jurado popular juzgará a partir de hoy a un joven al que la Fiscalía acusa de haber asesinado a Manuel Flores, un comerciante de la Alameda, que fue localizado muerto en su casa con 59 puñaladas. Unos hechos por el que el Ministerio Público le reclama 23 años de prisión, mientras que la acusación particular reclama 25 años, la pena máxima. El acusado sostiene que es inocente, pese a que cuando fue detenido confesó el crimen a la Policía Nacional.

Los hechos ocurrieron en la madrugada del 12 de julio de 2011. Según el relato del fiscal, el joven, identificado como J.A.G. y que llevaba unos cuatro días trabajando en el local, estuvo haciendo turismo por la ciudad con Manuel. Ambos regresaron a la vivienda de la víctima, donde se ducharon. En ese momento, "sin previo aviso y de forma sorpresiva" el chico "lo cogió por detrás para evitar que se defendiera", asestándole numerosas puñaladas, que acabaron con la vida del comerciante.

La autopsia practicada al cadáver de Manuel reveló que recibió hasta un total de 59 puñaladas. Las heridas estaban repartidas por todo el cuerpo, pues presentaba lesiones en el cuello, abdomen o el pecho. Es más, el cuchillo llegó a romperse lo que hizo que el acusado incluso se cortara en una falange de un dedo.Manuel Flores, que tenía 43 años, era natural de Isla Cristina (Huelva), pero llevaba muchos años viviendo en Sevilla. Se había hecho cargo del negocio, situado al principio de la calle Joaquín Costa, tras ser traspasado por su anterior dueño.

El hombre lo solía abrir a las 22 horas, todos los días, y lo cerraba de madrugada. Según contaron quienes lo conocían, Manuel no conocía de nada al joven, que llevaba pocos días trabajando en el local cuando ocurrió el crimen, la madrugada del 12 de julio.El chico huyó del lugar de los hechos y fue detenido el 17 de agosto en Punta Umbría porque un amigo que le había prestado el coche, lo denunció cuando pasaron varios días y no se lo devolvía. Tras ser localizado, el procesado le confesó a la Policía que había tenido relación con un suceso "muy gordo" que había ocurrido en Sevilla. También les relató que se había dado a la fuga tras aprovechar un permiso penitenciario en la prisión Puerto III, en Cádiz. De hecho, al acusado le constan 41 detenciones anteriores a este crimen.

Sin embargo, el relato que mantiene J.A.G. es muy distinto al que mantendrá el fiscal en la sala de vistas, pues el chico le confesó a la Policía que lo había matado, pero tras un intento de secuestro y violación. Así, les dijo que durante los días que estuvo trabajando en la hamburguesería dormía en casa del dueño, situada justo en la planta de arriba.Según su versión, al tercer día la víctima quiso retenerlo contra su voluntad en la vivienda, llegando a cerrar la puerta con llave. En ese momento, intentó violarlo, por lo que cogió un cuchillo, aunque con la intención de "asustarlo", pero finalmente acabó matándolo. El cuerpo de la víctima fue encontrado por unos amigos del fallecido, pues éste vivía sólo, que dieron aviso a la Policía Nacional.

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