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Un laboratorio virtual para la naturaleza

La Casa de la Ciencia acogió la presentación del proyecto europeo Lifewatch, que irá en la Olavide.

el 13 jun 2011 / 11:32 h.

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“El ser humano por mucho que se lo propusiera no podría cargarse la vida. La Tierra seguirá siendo el planeta azul que conocemos”. Pese a la confianza en el ser humano que demostró ayer la ministra de Innovación, Cristina Garmendia , lo cierto es que el efecto de la acción del hombre sobre el medio ambiente hace necesarios nuevos modelos científicos con los que poder conocer de antemano qué consecuencias puede tener en la biodiversidad la construcción de una autopista o el tan temido cambio climático, por poner sólo dos ejemplos. Ésa será la misión de la plataforma Lifewatch , que se ubicará en el año 2015 en el campus universitario de la Pablo de Olavide , y que ayer se presentó con todo boato en la Casa de la Ciencia, en el pabellón de Perú de la exposición del 29.


Tenemos la necesidad urgente de conocer más y mejor nuestros sistemas naturales. Y para ello necesitamos datos, muchos datos”, explicó el director de la Estación Biológica de Doñana (EBD) , y uno de los causantes de que Sevilla se convierta en la sede oficial de este importante proyecto europeo.


Con las tecnologías de la información más avanzadas, los científicos podrán cruzar millones de datos disponibles sobre medio ambiente y biodiversidad con el fin, por ejemplo, de poner coto a las especies invasoras o conocer mejor la evolución y las amenazas que sufren las zonas costeras. Lifewatch será, en resumen, un enorme simulador ambiental europeo que tendrá su centro de operaciones en la Olavide. Su rector, Juan Jiménez, no encontraba las palabras para agradecer este regalo. Y a él, el presidente del Consejo de Participación de Doñana , el exjefe del Ejecutivo Felipe González, le hizo un encargo: “Este proyecto es una enorme responsabilidad con la que tenéis que fomentar las locuras creativas de los jóvenes”. “Lo que más ilusión me hace a punto de cumplir los 70 años es que en este mundo está casi todo por hacer”, apostilló. Mensaje recibido, pareció responder Juan Jiménez.


Lifewatch –en el que países como Suecia, Grecia, Finlandia, Hungría y Rumanía han mostrado su disposición a participar– requerirá una inversión de 142 millones de euros y, sobre todo, necesitará tres ingredientes para garantizar que el proyecto no se queda “cojo”, según la receta personal de Fernando Hiraldo: movilizar a los mejores de la ciencia europea, a las empresas y transmitir información “sencilla” a los ciudadanos. Pero, ¿qué papel juegan las empresas en este invento? Bien sencillo, a juicio del responsable de la EBD: la creación de “grupos cohesionados” entre científicos y empresas permitirá a éstas “producir más limpio y más barato”. “Lifewatch no viene por capricho. Viene porque albergamos la mayor diversidad y una de las comunidades científicas más potentes”, sentenció.


El guante lo recogió la ministra Garmendia, que hizo un balance del estado de la investigación en España . Tras un esfuerzo “sobresaliente”, el país se ha situado en el top ten por el impacto de su ciencia, cuenta con un 36% más de investigadores, uno de cada cinco son extranjeros, ha pasado del puesto 30 hace 25 años al noveno... El acto contó con el presidente de la Junta, José Antonio Griñán, la ministra Rosa Aguilar, los consejeros Antonio Ávila y José Juan Díaz Trillo y el responsable del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Rafael Rodrigo, que agradeció la labor desempeñada por la Junta y el Gobierno para que Lifewatch haya aterrizado finalmente en la Olavide. 

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