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Un latin lover trasnochado

el 13 feb 2011 / 12:29 h.

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"Como consideraba que había nacido para el bello sexo, lo he amado siempre y me he hecho amar por él cuanto he podido". La frase es de Giacomo Casanova (1725-1798), el primero de una importante estirpe de seductores oriundos de Italia. El aventurero, escritor y diplomático veneciano fue especialmente conocido por sus conquistas amorosas, que alcanzaron las 132. Sus hazañas fueron tales que su apellido describe hoy al hombre que disfruta de muchos romances amorosos. Después del intrépido viajero irrumpió Rodolfo Valentino (1895-1926), el sex symbol latino por excelencia. El último de la lista es un septuagenario político y empresario que ha confundido la seducción y la galantería con el machismo, la grosería y la vulgaridad: Silvio Berlusconi (1936).

Si las citas del poético Casanova han pasado a la historia, no menos legendarios serán algunos de los célebres chascarrillos del primer ministro italiano: "Tendríamos que tener (en las calles) tantos soldados como tantas son las bellas mujeres italianas, creo que no lo lograríamos nun-ca". Es sólo una muestra del anecdotario "juguetón, irónico e irreverente (descripción del propio protagonista)" del que hace gala: "Es mejor mirar a las chicas guapas que ser gay" o "¡Nueve ministras! ¡Él (a Zapatero) solo se lo ha buscado! Le costará dominarlas".

El hombre más rico de Italia y el 70 del mundo -con una fortuna personal valorada en casi 5.000 millones de euros-, según la lista de Forbes de 2009, ejerce a ratos de hombre de Estado, de jefe de un emporio empresarial la mayor parte del tiempo y de showman, casi siempre. La vida profesional y personal de Il Cavaliere -apodo por el que se le conoce desde que en 1977 le fue concedida la Orden del Mérito al Trabajo y que conlleva el tratamiento de caballero- se encuentra permanentemente bajo un halo de sospecha, oscurantismo, polémica y chabacanería.

Con Berlusconi nunca se sabe dónde empieza el trabajo y termina el placer. Sus aventuras y desventuras políticas y personales (divorcios, bodas, amantes...) se dirimen en el Sálvame italiano. Su licenciatura summa cum laude en Derecho por la Universidad de Milán, tras su paso por un estricto instituto salesiano, no hacía presagiar su destino. No obstante, desde pequeño mostró una innata habilidad para los negocios, como cuando en su más tierna infancia comerciaba con los apuntes escolares. Además vendió electrodomésticos a domicilio, hizo fotos en bodas y bautizos e incluso actuó como animador musical en carnavales, fiestas y cruceros.

En menos de 50 años, este hijo de un banquero de clase media y un ama de casa es el dueño de un imperio que abarca el sector de la construcción, la televisión -controla el 90% de los canales con Mediaset y la RAI, la televisión pública-, la prensa -tiene bajo su mando el 40% de los diarios italianos-, la edición de libros -suyo es un tercio de todo el sector-, el deporte (AC Milan), los seguros y los servicios financieros y los grandes almacenes. Una concentración tan apabullante de poder que llevó aparejadas multitud de denuncias por sus poco ortodoxas maniobras o sus turbias amistades. Y por todo ello ha sido varias veces procesado, juzgado e incluso condenado a prisión por corrupción, pero nunca ha puesto un pie en la cárcel, gracias a las tácticas dilatorias de sus abogados que lograron la prescripción de los delitos.

Un resultado al que el mismo Berlusconi contribuyó desde el Gobierno con la promulgación de leyes que facilitaban su blindaje judicial como la llamada Lodo Alfano, que impide el procesamiento de los cuatro altos cargos del Ejecutivo en el ejercicio de su poder. Una inmunidad que el pasado año invalidó el Tribunal Constitucional. Antes de esta decisión el primer ministro tenía pendientes dos procesos penales, uno por soborno y otro por fraude fiscal. Desde principio de 2011 añade un tercero: por prostitución de una menor y abuso de poder. Su talón de Aquiles, las mujeres jóvenes y guapas.

La Fiscalía de Milán acusa a Berlusconi de pagar por tener sexo con una bailarina de un club nocturno de 17 años, Karima El Mahroug, Ruby, en su casa de Arcore. El mismo lugar donde en 1994 comenzó su carrera política. Entonces se presentó como un empresario exitoso, el único líder limpio de una clase política acosada por la corrupción y con un discurso demagógico y mediático que sedujo a Italia.Si para engatusar a las Ruby, Patrizias o Noemís recurre al lifting, a injertos de pelo y al maquillaje, que lo mantienen más joven que hace 20 años, con la sociedad italiana emplea el populismo y el victimismo. Una técnica de seducción que continúa funcionándole pese a los escándalos y a sus tropelías: hoy un 78% de los italianos se cree las acusaciones y aun así un 30% desea que siga gobernando. El arte del seductor.

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