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Un lazo entre dos países

Hay inmigrantes que no tienen ni un sitio para vivir, pero otros llevan años en Sevilla y siguen enfrentándose a la diferencia de idioma y de costumbres.

el 14 sep 2009 / 21:50 h.

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Hay inmigrantes que no tienen ni un sitio para vivir, pero otros llevan años en Sevilla y siguen enfrentándose a la diferencia de idioma y de costumbres. Una quincena de mediadores sociales intenta pulir esos problemas. La Fundación La Caixa ha renovado su compromiso de financiar a cinco de ellos.

Al senegalés Ousseynou Dieng, que lleva un año trabajando como mediador a través de la ONG Sevilla Acoge, le preguntan con frecuencia: ¿Y tú, cómo lo has conseguido?. Él insiste en que el camino de la migración es personal. Dieng se topa a diario con personas acabadas de llegar, que luchan contra la experiencia del desarraigo mientras buscan trabajo sin conocer el idioma y casa sin tener dinero.

Para ellos se ideó el programa Sitúate, que encamina a los extranjeros hacia los recursos a los que pueden acudir -como la sanidad gratuita, que muchos desconocen-, aunque su labor no es facilitárselos, sólo informarlos. En estas reuniones también se dan pautas de convivencia: es probable que en Sevilla hacer una hoguera de noche les traiga problemas, aunque en su país de origen sea normal.

"El Cerezo es un claro ejemplo -dice Dieng-, se hace mucha vida en la calle pero no hay educadores allí, y surgen conflictos no sólo culturales, sino incluso generacionales: es gente mayor, reticente a los cambios, que ve que lo que era un garaje hoy es una iglesia, y que los inmigrantes se reúnen de noche en las plazas; eso sería un problema también si fueran españoles, como pasa con la botellona, pero si son extranjeros se añade el miedo a lo desconocido".

Lo sabe porque los mediadores también están en el otro lado: hablan con los vecinos, intentan negociar. "Pero la mediación es un camino largo y difícil: igual tiene adelantos que retrocesos", aclara Boris Hernández, cubano pionero en labores de mediación en Sevilla, hace ocho años, que se acaba de incorporar al programa de La Caixa. "Ahora, el Cerezo está en retroceso: se negoció no armar jaleo de noche, cerrar los comercios a las diez, pero no todo el mundo cumplió y vuelve a haber problemas. Allí ninguna administración hace nada".

Casi todos los mediadores de Sevilla, una quincena, trabajan para una ONG. El programa de La Caixa, que tiene una red de 114 mediadores en España e invertirá 7,8 millones de euros en el proyecto en 2008, financia a un tercio de ellos, que este año han realizado 2.406 intervenciones.

unque en Sevilla recalan muchos recién llegados -que luego van a buscar trabajo a otra ciudad-, quizá lo peor sea atender a quienes, cubiertas sus necesidades básicas, siguen desarraigados, explica Dieng: "Nos llaman empresarios que no se entienden con sus trabajadores porque llevan años en España pero siguen sin conocer el idioma. Y hay quien acude a la sede y se queda allí porque necesita un sitio para estar".

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