Cultura

Un lento goteo de estrellas

Las estrellas se hicieron de rogar en la alfombra roja del Festival de Cine Europeo que se inauguró anoche. Colin Farrell, Paz Vega, Christopher Lee, Sir Ben Kingsley y Sergi López pasaron por ella. 

el 06 nov 2009 / 23:54 h.

A qué engañarnos. El Festival de  Cine Europeo ha perdido una pizca de identidad al sacrificar la muy continental alfombra azul por una roja, tal vez para estar a tono con el folclórico cartel de Carlos Saura que ilustra esta edición de un certamen que ayer vivió una noche inaugural mucho más larga de lo esperado.

Por lo pronto, al alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín, y a la delegada de Cultura, Maribel Montaño, los famosos les hicieron esperar al fresco un buen rato. Mientras que llegaban y no, lo más laureado que paseaba por los alrededores era la periodista televisiva Pilar Rubio, muy cabreada después cuando Colin Farrell no le hizo ni caso.

Desde luego, el color rojo de la alfombra no pudo estar más a tono con la llegada del casi nonagenario, Christopher Lee. El príncipe de las tinieblas (sus muchos Dráculas son realmente inmortales) entró en el Casino asido del brazo al alcalde, que iba ilustrándole sobre las bondades de la Sierra Norte. ¿Quizás un dulce retiro por estas tierras para el caballero inglés?

A Paz Vega, el público, ni  mucho ni poco, que se agolpaba a bastantes metros del cogollo, le faltó lucir esa pizca de salero que se le presupone. Mucho glamour en sus andares, mucha posturita ante los flashes pero ni un solo gesto cómplice con los fans. El más afortunado, otra vez el primer edil, que no pudo reprimir el impulso de dispararle una foto a la prota de Triage, la cinta a la que viene arropando.

Sin tanto griterio pero con mucha admiración, y un poco de puntillas, pasaron por allí personalidades como Carlos Saura, el director de fotografía Vittorio Storaro (premiado anoche), el presidente del jurado Nicolas Roeg y el veterano actor Ben Kingsley (cuyo protagonismo fue eclipsado por su escultural y ¿desconocida? acompañante).

También, como en todo gran acto social que se precie, se colaron algunos esforzados aspirantes a estrellas recibidos (ante las dudas...) por las autoridades competentes. Colin Farrell, una hora después de empezar el goteo –nunca llegó a ser lluvia– de famosos, echó el cerrojo al desfile de glamour entre el griterío de sus seguidoras. Quedaba por delante una ceremonia de casi dos horas.

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