Cultura

Un libro rescata el rodaje de una película contra la pena capital

El escritor y abogado Emilio G. Romero (Huelva, 1966) rescata en la novela Lejos de Thelema (Almuzara) el "insólito" rodaje de una película sobre la pena de muerte en pleno franquismo, uno de los episodios "menos conocidos" del cine español.

el 15 sep 2009 / 08:01 h.

El escritor y abogado Emilio G. Romero (Huelva, 1966) rescata en la novela Lejos de Thelema (Almuzara) el "insólito" rodaje de una película sobre la pena de muerte en pleno franquismo, uno de los episodios "menos conocidos" del cine español. Romero, autor del ensayo Otros abogados y otros juicios del cine español explicó a Europa Press que el rodaje de este película, Bandera negra -una adaptación de la obra teatral de Horacio Ruiz de la Fuente- constituyó en la España de 1956 un caso "extraordinario" tanto por temática como por su estética formal. En cuanto a la primera, el escritor apuntó que, aunque el guión quedó "amputado" por la autocensura a la que se sometían los propios creadores, abordar en pleno franquismo el tema de la pena de muerte fue todo un "riesgo".

Bandera negra, dirigida por el gallego Amando Ossorio, producida por Javier Pérez de Rada y protagonizada por José María Seoane, cuenta la angustiosa espera de una anciano profesor de Latín cuyo hijo ha sido condenado a morir en la horca por un crimen pasional. Embriagado de tristeza, impotencia y alcohol, y mientras espera que llegue el indulto y la bandera negra de la cárcel, símbolo de la ejecución de los reos, no se ice a las 5.05 horas de la madrugada; sueña que defiende ante un tribunal un apasionado alegato contra la pena de muerte basado en fundamentos cristianos.

Por ello, indicó que pretende "homenajear" a una serie de personas que lucharon por sacar a la cultura española de "ostracismo de aquellos años" en los que se ejercía una "tremenda censura a nivel político, social o cultural sobre todo aquello que desafiara a lo establecido por el régimen".

Esta inquietud por abrirse a nuevas corrientes culturales, se evidencia también, según Romero, en la "interesantísima" estética de la película, muy "experimental", en la que destaca especialmente la escena cumbre del filme, donde, para acentuar a la sociedad "sin rostro privada de individualidad e indiferente a la justicia", los artífices colocaron figurines en el lugar del público y los magistrados.

Sin embargo, las "rigurosas" presiones políticas de la época "ahorraron" a la Junta de Censura su trabajo hasta los años 50, ya que "por miedo a que mutilaran su obra" o la colocaran en una categoría inferior, los autores practicaban la autocensura sobre las mismas, señaló.

Esta película, de la que existen "muy pocas" copias en España, afirmó el autor, se exhibió en 1958 en el Festival de Cine Experimental de Bélgica y se ha representado, como obra de teatro, en Cuba y México hasta hace pocos años con mucha repercusión.

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