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Un lugar digno para la memoria

La mudanza no será antes de dos años, pero la noticia es de alcance: el archivo del Tribunal Militar, es decir, la memoria histórica documentada en miles de expedientes de la II República, la Guerra Civil y la Dictadura, reposará al fin en un sitio en condiciones, lejos de humedades, hacinamiento y caos.

el 14 sep 2009 / 21:14 h.

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La mudanza no será antes de dos años, pero la noticia es de alcance: el archivo del Tribunal Militar, es decir, la memoria histórica documentada en miles de expedientes de la II República, la Guerra Civil y la Dictadura, reposará al fin en un sitio en condiciones, lejos de humedades, hacinamiento y caos.

Más de dos kilómetros de documentación, de historia pura, de causas de guerra la inmensa mayoría sin más fundamento que la delación interesada o la sospecha escasamente fundada, de instrucciones contra nuestros antepasados recientes, de testimonios afortunadamente conservados para dolor, alivio y desagravio institucional de los que no acabaron el una fosa común y siguen preguntándose el porqué de la desaparición de aquel ser querido. Todo esto y más, y lo que es más importante, prácticamente sin explorar ni explotar, es lo que contienen los fondos del Tribunal Militar Territorial Segundo, que no sólo abarcaba Sevilla, sino Córdoba, Cádiz, Huelva y Jaén.

Esa mina de papeles amarilleados permanece en la Fábrica de Artillería, en Eduardo Dato, desde su traslado de las Atarazanas, donde en 1963 una inundación dejó inservibles no pocos expedientes.

En su actual emplazamiento la situación, no obstante, sigue dejando mucho que desear pese a los sucesivos esfuerzos -más de voluntad que de medios- realizados por sus custodios -el último, el comandante auditor del cuerpo jurídico militar e historiador Joaquín Gil-. Y esto lo han denunciado historiadores, lo ha reconocido en Defensa y se ha aireado en los medios.

Mientras se arbitran soluciones de inventario y ordenación, imprescindibles para poderle extraer el jugo a tamaño caudal de primera mano, ya se sabe de la intención del Ministerio de Defensa de trasladarlo hasta el último pabellón de enfrente, el quinto, que hace esquina entre Eduardo Dato y José María Moreno Galván. Es el más grande de ellos (925 metros cuadrados) y el más distinto de fisonomía, pues fue concebido no como chalé, sino como bloque de cuatro viviendas en dos plantas. Esta disposición es precisamente la que mejor se adapta a las necesidades archivísticas, si bien desde Defensa se advierte de que, con la documentación del archivo del Tribunal Militar más parte de la generada por la Delegación de Defensa, el lugar quedará colmatado en un horizonte no muy lejano.

Sea como fuere, lo importante es que, una vez se consume el traslado -no antes de dos años-, los legajos estarán en óptimas condiciones de conservación y se regulará en condiciones el acceso de los investigadores para su consulta.

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