Cofradías

Un lustro de puntadas silenciosas en San Esteban

Un grupo de hermanas logra el anhelo de bordar un manto de salida para la dolorosa. En azul marino, la pieza sigue el estilo del palio.

el 04 mar 2014 / 22:18 h.

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15552802Trabajo callado y sin perder puntada. Una veintena de hermanas y feligresas de San Esteban –hay también hermanas de los Negritos– verá cumplido «el sueño» de ver este Martes Santo a la Virgen de los Desamparados saliendo por la ojiva con un manto bordado. La obra, en terciopelo azul marino, ha sido diseñada por José Luis Gómez en armonía con las caídas del palio que realizara Esperanza Elena Caro con dibujos de Ignacio Gómez Millán. Para ello han sido necesarios «cinco largos años de trabajo y sacrificio», y numerosas horas frente al bastidor por parte de los miembros del taller de bordados que la comisión de hermanas de San Esteban viene desarrollando desde hace más de treinta años. Hasta la fecha habían confeccionado distintas piezas del ajuar de la Virgen, entre sayas y mantos de camarín, pero es ahora cuando al final le obsequiarán con un manto de salida, bordado íntegramente por ellas. La «alegría» de estas hermanas es tal, que ayer, aprovechando la víspera del Miércoles de Ceniza, quisieron difundir por Facebook las primeras imágenes del que será el «gran estreno» del Martes Santo. En ellas se puede contemplar una obra de profusos bordados en oro y sedas, con claro predominio de «los motivos vegetales y las hojas de acanto», así como el escudo corporativo de la hermandad en la franja central. «Va en pequeño, para que domine el dibujo y todo sea una conjunción con la caídas del palio», señaló su autor, José Luis Gómez. Desde la hermandad se explicó que estas semanas se está procediendo al «montaje final de la obra», con la intención de que ésta se bendiga el martes 1 de abril «ya sobre el paso de salida». Gómez no dudó en resaltar su «barroquismo, en clara sintonía con los años fundacionales de la hermandad y la escuela juanmanuelina». Junto al manto, la dolorosa estrenará también una saya a juego en raso color marfil. Ambas piezas aguardan en el refrectorio del antiguo convento de San Agustín.

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