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Cultura

"Un mal sustituto de Halffter puede destrozar nuestro patrimonio musical"

Losé Luis López López, decano durante 22 años de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Sevilla. Tras acabar su periodo como catedrático emérito, continúa brindando su sabiduría como conferenciante y escritor, además de ser crítico musical.

el 16 may 2014 / 22:40 h.

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El profesor José Luis López López, fotografiado esta semana junto a la estatua de Mozart en el Paseo Colón. / José Luis Montero El profesor José Luis López López, fotografiado esta semana junto a la estatua de Mozart en el Paseo Colón. / José Luis Montero De manera premeditada o no, José Luis López López es profesor con sus gestos y con sus palabras. Hasta en su extremo más cordial cada comentario suyo parece imantado de saber, siendo llamado a ser retenido por su interlocutor. Querido por decenas de generaciones de alumnos en la Facultad de Filosofía de la Hispalense, sus escritos sobre música –centrados en el siglo XX pero no solo– devienen en lecciones de historia y estética. Como cronista musical juega un papel fundamental en la ciudad, haciéndose eco en sus textos de la actualidad de espacios como el Teatro de la Maestranza, la FundaciónFocas Abengoa o el Teatro Central, apoyando siempre la modernidad y proponiendo el camino menos trillado para alcanzar el goce artístico. ¿Cuál es la mayor lección que le ha dado la Filosofía? La libertad. Me la ha dado toda. En mi vida he podido tratar siempre los temas que me han interesado, como la música, por ejemplo. Es una disciplina enormemente creativa, una herramienta muy útil para navegar por muchos temas. Tras haber sido Catedrático Emérito, ¿en qué situación deja la Facultad? La de Filosofía es un centro vocacional con, actualmente, 40 alumnos muy motivados. Un espacio familiar y agradable, con muchas actividades culturales, y una vida pacífica e interesante. Sigo vinculado a ella participando en actividades, dirigiendo Tesis Doctorales y colaborando en el Aula de la Experiencia. No se les ha ocurrido hacerme un homenaje por que saben que eso me ofendería. Con las humanidades acosadas por la perenne idea de que ‘faltan científicos, sobran gente de letras’, ¿qué motivos podrían llevar a un alumno de hoy a elegir Filosofía? Sin ninguna duda, la vocación. La filosofía permite desde profundizar en los aspectos ‘ocultos’ de la ciencia pura, hasta sumergirse con intensidad en la poesía, la literatura, la música, el arte, la cultura en el sentido más amplio. El problema de las salidas profesionales está tan generalizado que no es algo que afecte sólo a los estudiantes de Humanidades. Así que el problema es ingeniárselas o emigrar a países extranjeros. Tenemos estudiantes con excelentes notas en Selectividad que escogen Filosofía. Siempre asociamos a los filósofos con autores y escuelas. ¿Cuáles han sido sus guías en ese sentido? Nacionalcatolicismo, marxismo, filosofía existencial, analítica vienesa o anglosajona... Son muchas las escuelas pero, personalmente, mi inclinación ha sido, desde siempre, la de comprender la vida, en sus más variadas manifestaciones, y las diferentes facetas de la cultura y del arte (en el centro, la música y la literatura de todos los géneros y épocas); y, por extraño que parezca, la búsqueda de las claves de las creencias que tanto han movido el comportamiento de los seres humanos. En resumen: entre el especialismo y el generalismo, he preferido este último, tratando de rehuir la superficialidad «dilettantista». Eso me ha servido mucho como persona, porque nunca he aspirado a ser famoso. Es usted un pensador profundamente europeo. Pudiendo haber tenido la oportunidad en otros países, ¿qué le llevó a echar raíces en Sevilla? He vivido en la República Checa y en Alemania, hablo sus idiomas y me fascinan su cultura. Lo hago extensible a Italia yFrancia. Menos me atrae el mundo de habla inglesa. No he salido de Europa, en viaje físico, aunque sí emocional. Y me siento español, aunque no andaluz ‘típico’. Querría conocer aún más idiomas, sobre todo europeos, y sentirme internacional, en particular paneuropeísta. Pero, aparte de América Latina (participé mucho, desde Alemania, donde estuve ese año de 1973, en el intento (fallido) de ayudar a la resistencia en Chile contra el golpe de Pinochet) me atrae la cultura y la literatura extremo-oriental, aunque ya es tarde para adentrarme en ellas. Fue de los pocos críticos musicales que apoyó a Pedro Halffter cuando, hace una década, fue contratado en el Maestranza. ¿Satisfecho con su posicionamiento? Más que apoyarlo, lo que hice, al comienzo, fue no rechazarlo, y me negué a firmar un llamado ‘manifiesto de los críticos’ contra él. Eso me ha costado, entre aquellos críticos, un par de enemistades, parece que vitalicias (extrañamente furibundas) y algunas reticencias de otros. Pero tras Lombard, Pedro Halffter era un futuro esperanzador. Creo que con él y la magnífica gerencia de Remedios Navarro, Maestranza y ROSS han crecido lo impensable, y mantienen la calidad, frente a la crisis general y las antipatías personales. Ante la presumible marcha de Halffter, ¿en qué situación cree que quedará el coliseo? No sé si Halffter (y de paso, Remedios Navarro, extraordinaria gerente) se irá. Creo que depende de su voluntad de aceptar recortes en su sueldo. Pues esto es un galimatías: los socialistas, que lo trajeron, de la mano de Juan Carlos Marset, ahora son quienes quieren prescindir de ambos. Me preocupa que pudieran faltar Halffter y Navarro. Pero el problema mayor no es el de ellos, sino el de los espectadores: «¿qué va a ser de nosotros, del Teatro y de la Orquesta?», oigo frecuentemente. Pienso que una votación de los abonados y habituales daría como resultado una gran mayoría a favor de esas dos personas. Porque todos temen –tememos– que a su ausencia puede sumarse, desgraciadamente, alguna «presencia» nueva de calidad infumable. «En tiempos de tribulación no hacer mudanza» es un sabio consejo. ¿Qué opina de la cruzada personal que el actual consejero de Cultura, Luciano Alonso, tiene contra Halffter, cuyo proyecto ha tildado de costoso y «exprimido»? Un veterano socialista como yo, de largo recorrido en el partido, que fue Secretario regional del PSOE andaluz, posterior viceconsejero de Cultura en la Junta preautonómica de Andalucía durante cuatro años, hoy radicalmente independiente creo tener todos los títulos para decirle a Luciano Alonso: tras 35 años de político profesional, ¿cómo no se sonroja, usted, un completo incompetente en materia musical, al que nunca he visto en una sala de conciertos? No, el proyecto «exprimido» no es el de 10 años de Pedro Halffter, sino el de sus 35 años de ‘funcionario político’. ¿Por qué no dimite usted, y se prejubila y, sobre todo, guarda silencio sobre lo que no sabe? Creo que hay algo de personal y «subterráneo» en ese empeño suyo antihalffteriano, y en querer colocarnos un «mindundi» –eso sí, baratito– que destroce dos de los bienes de nuestro patrimonio cultural, como son el Maestranza y la ROSS. Espero que Halffter se avenga y que Ayuntamiento y Ministerio le den a usted con la puerta en las narices. Y, para remate redondo, que Susana Díaz lo destituya. Ganará muchos votos si así lo hace. ¿Dónde se ve en el futuro? Donde estoy ahora mismo. Mientras la salud me lo permita, y la mente y el cuerpo aguanten, dando clases, asistiendo a conciertos, escribiendo críticas musicales, leyendo, escuchando discos, disfrutando de las personas a las que estimo y quiero. Viviendo: ¿qué otra cosa se puede hacer mejor mientras se está vivo?

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