Cofradías

Un Martes sin tener que mirar al cielo

ALCALÁ DE GUADAÍRA. Tres años han tenido que pasar para que la Hermandad del Cristo del Perdón haya podido sacar a la calle sus titulares sin preocuparse por las inclemencias meteorológicas.

el 15 abr 2014 / 22:00 h.

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Buena MuerteTres años han tenido que pasar para que la Hermandad del Cristo del Perdón haya podido sacar a la calle sus titulares sin preocuparse por las inclemencias meteorológicas. De ahí que las puertas de la Parroquia de la Inmaculada Concepción de Alcalá de Guadaíra estuvieran repletas de alcalareños deseosos de un Martes Santo sin tener que mirar al cielo. A las 17.00 horas, lucía un sol radiante mientras la Cruz de Guía marcaba el paso hacia el Monasterio de Santa Clara. El Santísimo Cristo del Perdón, que representa al Hijo de Dios expirando, pudo por fin mostrar a su pueblo expectante la culminación en talla de la canastilla, así como los bustos de Santa Clara y San Francisco en las capillas centrales del paso. Mientras el crucificado se acercaba a la puerta de la Inmaculada, el silencio iba extendiéndose entre los presentes, que acabó rompiendo en aplausos al entonar el himno nacional la Agrupación Musical del Santísimo Cristo de la Bondad.El Señor agonizante, con los dedos extendidos, daba la sensación de querer tocar un cielo que, si bien presentaba algunas nubes, auguraba una tarde para lucirse mientras sonaba la marcha Consuelo Gitano. Poco después -habiendo pasado los 250 nazarenos que lleva la cofradía, quienes portaban sus nuevas túnicas-, Nuestra Señora de las Angustias volvió a provocar el silencio absoluto del público que esperaba el manto de salida azul estrenado por la Virgen, que a su vez presentaba un nuevo broche de oro. Una vez en la calle, al comenzar las notas de Virgen de los Estudiantes, interpretada por la Asociación Musical Guadalrosal de la localidad sevillana de Los Rosales, la nube que tapaba el sol se apartó, haciendo brillar en todo su esplendor el azul intenso del manto que luce desde ahora Nuestra Señora de las Angustias. Porque tres años sin su presencia han sido demasiados, pero al fin los alcalareños han tenido un Martes Santo pleno.

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