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Un millonario anda suelto

Nada se sabe del propietario del boleto sellado en el Bar Rafa, del barrio de Santa Aurelia, agraciado con cinco millones de euros en el sorteo de la Primitiva del pasado domingo

el 24 jun 2013 / 21:10 h.

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premio loteria“Sea el que sea, a ése ya se le han acabado los recortes”. El barrio de Santa Aurelia despertó ayer entre el revuelo de decenas de cámaras de televisión y reporteros gráficos ávidos por retratar el rostro de la noticia. La riada de plumillas buscaba poner cara al afortunado propietario del boleto sellado en el Bar-Pizzería Rafa y agraciado con cinco millones de euros por un premio de primera categoría en el sorteo del Gordo de la Primitiva celebrado este domingo, pero la realidad es a veces muy tozuda y del supuesto ganador no pudieron llevarse más que un saco de especulaciones. Para colmo, el despacho donde se selló el boleto ganador, el célebre bar Rafa, se encontraba ayer cerrado a cal y canto ya que el lunes es el día de descanso para el personal establecido por su propietario, Manuel Montaño, a quien sus vecinos situaban en la mañana de ayer “camino de Chipiona, donde tiene una casita, para quitarse de enmedio”. La noticia de que un ganador de cinco millones de euros en la Primitiva andaba suelto por los alrededores tenía revolucionado al vecindario y en más de un mostrador se dejó ayer oír alguna guasa al respecto: “Señores, venga que esta ronda la invito yo. ¿Quieren alguna ración de jamón o un platito de gambas?”. A falta del propietario del bar, Agustín Paredes concentraba buena parte de los focos de la noticia. Empleado de fines de semana en el bar Rafa, este vecino de la zona asegura que no fue hasta las 23.30 horas del domingo, una vez que en el local se personaron los primeros fotógrafos de prensa, cuando tuvieron conocimiento de que el boleto ganador de los cinco millones de euros se había validado en este establecimiento situado al final de la galería comercial Santa Aurelia. “Nadie sabíamos nada, ni siquera la señora del dueño, Lauri, encargada de atender el despacho de administración de loterías” instalado en el interior del bar, aunque por poco tiempo, ya que en la misma galería comercial, a escasos metros del bar, ya hay un local presto para su inauguración con el flamante rótulo de Rafa II (la saga continúa), y que se dedicará en exclusiva a validar boletos de la quiniela, la primitiva y otros juegos del Estado. Mari, la dueña de la tienda de golosinas Chuches, ubicada frente por frente al bar, se lamentaba de que los reporteros gráficos sólo pudieran inmortalizar las blancas persianas echadas a cal y canto. “Es una pena porque tiene el bar muy bien arreglado”. Uno de los parroquianos fijos de la cafetería, pizzería, burguer y bar Rafa –que todas esas denominaciones acumula en su rótulo– es Manuel, un jubilado que se llevó buena parte de la tarde del domingo viendo en el local la corrida de toros que retransmitió Canal Plus desde Alicante. El cartel no era malo: Castella, Perera y Luque. “Cuando quitaron los toros para poner el partido de España, me marché”. Manuel asegura que la parroquia que frecuenta este bar es de “clase media baja”, por lo que da por seguro que al que le hayan tocado los cinco millones, “bien ganados los tiene”.  El vecindario de Santa Aurelia, barrio del Distrito Cerro-Amate, mostraba directamente a cámara su alegría por que semejante “pelotazo” se hubiera repartido en el barrio. Antonio, que tiene desde hace 35 años su puesto de frutas en esta galería comercial, se enteró de la noticia a las cuatro de la madruagada del lunes mientras se aprovisionada de productos en Mercasevilla. “Todo el mundo se pregunta quién ha podido ser el agraciado, pero ni sabemos quién puede ser ni tampoco hay pistas. Por lógica, casi en un 90% de posibilidades debe tratarse de alguien del barrio”, un porcentaje que este frutero fía en buena parte a la recóndita ubicación del bar –el último local de una galería comercial– si bien abre la puerta a que cualquier cliente esporádico haya podido probar suerte y echar una primitiva. De hecho, aparte del vecindario, el local es muy frecuentado por empleados de la Ford, de la Citröen y de la Cristalería Guzmán, firmas todas ellas ubicadas en el polígono industrial Carretera Amarilla, a escasos metros del bar. “Si a quien le ha tocado es listo, seguro que no aparecerá por aquí”. En el estanco ubicado en esta misma galería comercial se apunta a un vecino de la calle Clementinas como el posible ganador. ¿Simple rumorología?

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