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Un mundo diferente

Hay que mirar con interés los datos de una encuesta internacional que acaba de publicarse, en la que los españoles se distinguen, de forma significativa, del resto de encuestados de otros países. Según un sondeo realizado para Financial Times, para los ciudadanos de Francia, Reino Unido, Alemania e Italia, China es actualmente la mayor amenaza a la estabilidad mundial.

el 15 sep 2009 / 03:18 h.

Hay que mirar con interés los datos de una encuesta internacional que acaba de publicarse, en la que los españoles se distinguen, de forma significativa, del resto de encuestados de otros países. Según un sondeo realizado para Financial Times, para los ciudadanos de Francia, Reino Unido, Alemania e Italia, China es actualmente la mayor amenaza a la estabilidad mundial. El gigante asiático ha arrebatado, en la última edición de este sondeo, el dudoso puesto de honor que disfrutaba Estados Unidos hasta la fecha. Según los analistas, la progresiva debilidad de la administración Bush y los últimos acontecimientos en relación con China han cambiado la percepción de numerosos ciudadanos. Los recientes acontecimientos en Tíbet. El penoso periplo de la antorcha olímpica, oculta en una muchedumbre de policías. El escaso respeto a los derechos humanos. La amenaza ecológica de su espectacular crecimiento industrial. Un profundo y creciente temor a su agresividad productiva, a un espectacular comercio exterior que arrasa las economías locales, a un consumo inmoderado de recursos naturales con lamentables efectos económicos y medioambientales. Una coctelera que explica esa percepción de la actual China como el principal factor de riesgo global.

Pero hay algo más que destaca en dicha encuesta. A diferencia de nuestros vecinos comunitarios, para un 41% de los españoles encuestados Estados Unidos sigue siendo la mayor amenaza mundial. Solamente un 28% lo atribuye a China. Un dato que, por un lado, invita a pensar en la pésima estrategia de la diplomacia norteamericana con respecto a un aliado natural como España. Es difícil de olvidar la imperdonable soberbia de Bush con nuestro presidente del Gobierno o los constantes desaires a España en diversos foros internacionales. Pero también, por otra parte, permite meditar sobre un posible déficit de perspectiva de los propios españoles. Sea por una excesiva carga ideológica o histórica, lo que parece evidente es que a nuestros vecinos les pesa más que a nuestros conciudadanos, en su jerarquía de percepciones, las amenazas económicas y políticas que vienen del gigante asiático.

En España es posible que exista un excesivo cálculo ideológico, probablemente como consecuencia de no percibir los enormes riesgos que se derivan de los desequilibrios globales, para lo bueno y para lo malo, que están provocando las naciones emergentes. Esta encuesta evidencia un desenfoque estratégico. Un problema que hay que resolver con información, con debate, con análisis, con pedagogía política. Que exige preguntarse por las diferencias con nuestros vecinos en la intuición de los riesgos. Por la madurez de nuestra visión del mundo. Plantearse nuestra capacidad real, como nación, de ver más allá de la inercia intelectual y la retórica habitual. De interrogarse por la actual predisposición a entender que ya estamos, inevitablemente, ante una realidad bien diferente de la que estábamos encantados de conocer, entender y discrepar.

Abogado

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