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Un nuevo ataque pone a prueba la fragilidad política que vive Líbano

La frágil estabilidad del Líbano se vio sacudida ayer por un atentado en Trípoli en el que murieron al menos 11 personas y otras 54 resultados heridas, un día después de que el Parlamento otorgase su confianza al nuevo Gobierno. Entre los fallecidos hay nueve militares y una treintena de los heridos pertenecen al Ejército. Foto: EFE.

el 15 sep 2009 / 09:51 h.

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La frágil estabilidad del Líbano se vio sacudida ayer por un atentado en Trípoli en el que murieron al menos 11 personas y otras 54 resultados heridas, un día después de que el Parlamento otorgase su confianza al nuevo Gobierno. Entre los fallecidos hay nueve militares y una treintena de los heridos pertenecen al Ejército.

El suceso se produjo cuando una bomba, que contenía al menos 1.500 gramos de explosivos y que al parecer fue accionada a distancia, explosionó a pocos metros de un autobús, ocupado en su mayoría por militares, que hacia el recorrido entre Trípoli y Biblos, según dijeron a Efe fuentes policiales. La explosión destrozó el vehículo y varios cadáveres quedaron esparcidos a su alrededor, muchos de los cuales presentaban sus extremidades mutiladas. Algunos restos humanos fueron proyectados a los techos de los edificios de los alrededores, que también sufrieron daños.

Las fuerzas de seguridad acordonaron el lugar donde se produjo la explosión, la calle Massarif, en el centro de Trípoli, donde se encuentra la estación de autobuses.

En un comunicado, el Ejército afirmó que el atentado estaba dirigido de modo directo contra las Fuerzas Armadas y la paz civil.

Los líderes libaneses condenaron unánimemente el atentado, que consideraron como un acto de intimidación contra las Fuerzas Armadas y el pueblo libanés. El presidente Michel Sleiman condenó el "acto terrorista" y dijo que el Ejército y la Policía "no se inclinarán ante las tentativas de intimidación".

Por su parte, el jefe del Parlamento, Nabih Berri, censuró el atentado "terrorista y criminal" y señaló que el momento en que se produjo coincide con la visita que a Siria del presidente Sleiman, como si su objetivo fuese "impedir la normalización de las relaciones entre ambos países".

El jefe del Gobierno, Fuad Siniora, instó a la unidad de los libaneses, esencial para combatir a los enemigos del Líbano. "No nos rendiremos ante los criminales y los terroristas, y la explosión de Trípoli no tendrá impacto sobre la labor del Ejecutivo, que esta determinado a continuar su misión", dijo Siniora.

Desde su sede de El Cairo, la Liga Árabe condenó el ataque de ayer en Trípoli y dijo que buscaba "desequilibrar la situación de seguridad y política en el Líbano y obstaculizar al nuevo Gobierno".

En Damasco, fuentes del Ministerio de Exteriores calificaron el atentado como "un acto criminal" y dijeron también que sus autores "ponen en riesgo la seguridad del Líbano".

Por su parte, tanto el l Gobierno español como la Unión Europea criticaron "enérgicamente" el "brutal" atentado terrorista y reafirmaron reiteró su firme compromiso con la estabilización y la reconstrucción del país. Además, coincidieron en exigir que los autores de este crimen sean perseguidos y juzgados.

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