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Un obispo con escolta

Un obispo de la ciudad de Piazza Armerina, en la isla italiana de Sicilia, se ve obligado a llevar escolta debido a que se encontrasen amenazas de muerte contra él por parte de la mafia. Las amenazas comenzaron después de que Michele Pennisi se negase a oficiar una misa pública en honor de un capo asesinado por la Policía.

el 15 sep 2009 / 00:03 h.

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Un obispo de la ciudad de Piazza Armerina, en la isla italiana de Sicilia, se ve obligado a llevar escolta desde ayer debido a que se encontrasen amenazas de muerte contra él por parte de la mafia.

Las amenazas comenzaron después de que el prelado, Michele Pennisi, de 61 años, se negase a oficiar una misa pública en honor de un alto capo de la mafia asesinado por la Policía durante una redada.

Daniele Emmanuelo, que así se llamaba el fallecido, estaba considerado uno de los jefes más sanguinarios de la mafia siciliana, y haber celebrado un funeral público, como se le exigía, "habría sido como una exaltación de sus crímenes y de la propia mafia", según afirmó el afectado ayer en algunos medios de comunicación italianos.

Su residencia se encuentra vigilada permanentemente después de que en la zona hayan aparecido panfletos ofensivos y amenazantes contra el obispo.

El obispo considera un deber luchar contra la mafia y dice que "no les tiene miedo". No es la primera vez que recibe amenazas, ya que ya sufrió de algunas cuando animó a algunas víctimas a denunciar a los que les extorsionaban o cuando asignó a las asociaciones católicas de trabajadores y comunidades de extoxicómanos algunos terrenos confiscados a la mafia, pero nunca hasta el punto de haber temido por su vida, como en este último caso.

El obispo aseguró que se inspira en el "espléndido testimonio" del padre Pino Puglisi, el sacerdote del barrio de Brancaccio de Palermo, capital de Sicilia, asesinado por la mafia el 15 de septiembre de 1993. "Para mi es un deber luchar contra la mafia, no me dan miedo y no les apoyaré nunca", dijo Pennisi, que desde el diario católico Avvenire explicó que "no se puede ser cristiano y mafioso".

Por otra parte, los ajustes de cuentas de la mafia siciliana siguen un día más. Los hermanos Giuseppe y Giancarlo Riina, de 33 y 29 años, murieron ayer acribillados a balazos cuando salían de su casa en la localidad de Partinico, en la isla de Sicilia, en lo que los investigadores creen que ha sido un nuevo ajuste de cuentas de la mafia local.

Los hermanos murieron en la plaza de Santa Caterina, a pocos metros de donde fue asesinado en 1998 su padre, Salvatore Riina, un constructor local homónimo del que fuera padrino de Cosa Nostra en los años 80. Una tercera persona sin identificar resultó herida y fue ingresada en un hospital cercano.

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