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Un padre exige la custodia de sus hijas al considerar que Rochelambert es un barrio casi marginal

El hombre,  separado de una vecina del distrito, reclamó que las niñas vivan con él y utilizó durante el proceso judicial los argumentos del reportaje de Callejeros contra el que se movilizaron los vecinos. El delegado municipal y la asociación vecinal del barrio acudieron al juicio para defender la fama de Rochelambert

el 13 may 2010 / 16:06 h.

Raquel Díaz, en su barrio.

El barrio de Rochelambert se ha convertido en asunto central en un juicio por la custodia de dos niñas, después de que el padre de las menores usase como argumento para exigir que vivan con él que la casa de su madre está en un barrio que él considera marginal, destacando su cercanía con las Tres Mil Viviendas. En su defensa, la madre decidió usar a los propios vecinos: a la vista por la custodia, celebrada el miércoles en el juzgado de Primera Instancia 1 de la localidad jiennense de Martos, acudieron la presidenta de la asociación de vecinos Al Quivir, Loli Morales, y el delegado del distrito Cerro-Amate, Francisco Fernández, para defender a Rochelambert.

La madre de las niñas, Raquel Díaz, de 34 años y vecina del barrio de toda la vida, explicó ayer a El Correo que el comienzo de todo fue un reportaje que ella vio en televisión el pasado noviembre con quien entonces aún era su pareja, el padre de sus hijas. El programa Callejeros, de Cuatro, dibujó un conflictivo perfil de su barrio, con casas derruidas, calles plagadas de drogadictos y vecinas que bajaban en pijama y zapatillas a hacer la compra.Raquel no podía imaginar que al separarse su pareja, con la que vivía en Jaén, él usaría la mala imagen que daba el programa para pedir la custodia de sus dos hijas, alegando que vivían con su madre en un barrio marginal cercano a las Tres Mil Viviendas, zona de drogadicción y delincuencia de todo tipo, según argumentó en sus escritos.

En el barrio, el programa ya había escocido, y mucho. La asociación de vecinos pidió a la cadena de televisión una rectificación que nunca llegó, alegando que el programa había estado una semana grabando en sus entidades, peñas, comercios y vecinos, para realizar luego un montaje en el que sólo aparecían elementos negativos, que a veces ni siquiera se correspondían con el barrio sino con otros cercanos como Juan XXIII o Su Eminencia. Se recogieron más de 2.500 firmas y se llevó el asunto al Pleno del distrito, que a su vez reclamó a Cuatro una rectificación.

Sobre ese caldo de cultivo, los vecinos recibieron un día, con estupor, la visita de Raquel. “Sabíamos que el reportaje había hecho mucho mal, que los comerciantes se han quejado porque eso deteriora la imagen de sus negocios y que la gente está preocupada ante la posibilidad de necesitar vender sus casas y no poder hacerlo. Pero cuando nos enteramos de que podía influir en la custodia de unas niñas, nos pareció demasiado. Y por supuesto decidimos ir al juicio”.

Raquel estaba muy agobiada porque lo que está en juego es la custodia de sus hijas, la mayor de dos años y medio y la pequeña de nueve meses. Ella, que al separarse volvió a Sevilla, tiene un trabajo indefinido, casa y apoyo familiar. Pero no esperaba que la atacaran con ese argumento. “Yo he pasado aquí mi infancia y no recuerdo ni a drogadictos, ni barrio marginal ni nada”, dice Raquel. “Y él ha venido aquí conmigo fines de semana y vacaciones, y sabe que el barrio no es así, y que ni siquiera es verdad que esté cerca de las Tres Mil Viviendas”. “Barrios de más nivel económico, como La Palmera, sí están pegados a las Tres Mil”, remacha la presidenta vecinal.

La abogada de Raquel, María del Carmen Sánchez García, admite que el motivo esgrimido por el padre es “muy poco frecuente, y es cierto que se ha ensañado con el barrio. Por eso llevamos el mayor número de testigos posibles a la vista. Y creo que al final, todo ha quedado claro”.

Fernández: "Mi despacho como teniente de alcalde está en el barrio"

El delegado del distrito Cerro-Amate, que incluye a Rochelambert, ya había “montado en cólera” al ver el programa de Cuatro, que le pareció “absolutamente sesgado”. Así que al saber que una persona podía “pagar en carne propia” que se hubieran vertido tantos tópicos, lo vio claro: “Supe que tenía que ir a testificar, y lo volvería a hacer”. Acudió al juzgado y cuando la jueza le preguntó por el barrio, le dijo: “Señoría, no voy a hacer juicios de valor. Le voy a decir que mi despacho como teniente de alcalde está allí. Que de los tres centros de Secundaria del distrito, dos están en Rochelambert. Hay una instalación deportiva cubierta, una estafeta de Correos, un ambulatorio, dependencias policiales, ocho entidades financieras... me atrevería a decir que es de todo menos un barrio marginal”.

Fernández añadió que, aunque también habría que matizar al hablar de las Tres Mil, “Rochelambert no está pegado, está a 4 kilómetros”.

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