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Un paraguas olímpico

el 03 oct 2010 / 09:30 h.

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Imagen del concierto.

El 9 de octubre de 1999 unas 20.000 personas acudían al primer concierto –de Luis Miguel– que se celebraba en el Estadio Olímpico de Sevilla, inaugurado aquel mismo año con motivo de los Mundiales de Atletismo. Desde aquella noche hasta el pasado jueves, cuando 80.000 personas vibraron con U2 en el mismo lugar, han pasado por el recinto de la Cartuja más de 855.000 personas.

Madonna, Bruce Springsteen, Héroes del Silencio, AC/DC, Bono, Alejandro Sanz o Miguel Bosé. La lista es amplia, diversa y, sobre todo, posee una categoría con la que hace unos años sólo se podía soñar en esta ciudad. Pero mucho se ha dicho y escrito ya sobre que Sevilla se ha ganado un puesto en la primera división de las grandes giras internacionales, equiparándose a plazas tradicionales de la relevancia de Madrid o Barcelona. Sin embargo, siendo esto una realidad que beneficia económicamente a toda la ciudad, no es menos cierto que llegado octubre, el sueño de grandiosas noches de verano se disipa y despide hasta mayo, una vez pasada la temporada de lluvias, tan temida por las promotoras musicales.

No es que la capital hispalense se quede huérfana de actividad cultural en esos meses, pero los grandes conciertos que recorren Europa en ese periodo pasan de largo al carecer Sevilla de un gran recinto cubierto, equipado adecuadamente y dedicado a captar este tipo de eventos en invierno.Actualmente, están en gira por el viejo continente grandes artistas como Lady Gaga, Kylie Minogue, Elton John, Shakira o Sting, entre muchos otros.

Todos ellos harán parada en España, pero en grandes recintos cubiertos: el Palau Sant Jordi de Barcelona y el Palacio de Deportes de la Comunidad de Madrid. A estas dos capitales se suman puntualmente otras como Vizcaya, Barakaldo o Valladolid.Sevilla tiene una demostrada capacidad para acoger conciertos de este tipo, si bien carece de algo fundamental, un recinto cubierto.

Este debate se ha abordado numerosas veces en la ciudad con la vista puesta en el Auditorio de la Cartuja, que ahora quiere cerrarse para que pueda acoger competiciones del Mundial de Baloncesto de 2014. Sin embargo, ésta no sería la solución para los espectáculos, puesto que su capacidad es de 5.000 personas. Al margen de esta cuestión, que ahora mismo nadie tiene sobre la mesa –y con la crisis no se planteará en mucho tiempo–, cabe destacar la gran labor que desde el Olímpico vienen realizando para atraer artistas de primera a la ciudad.

La historia de esta construcción fue dura en sus orígenes. Tras caer en el olvido durante sus primeros años al frustrarse el sueño olímpico de Sevilla, las críticas comenzaron a llover por la enorme inversión económica que supuso para la ciudad. Sin embargo, un giro en su gestión cambió su imagen ante la ciudadanía. Los actuales responsables de este espacio han conseguido que la promotora Live Nation, la más importante en Europa, lo considere como un escenario imprescindible para sus giras. Además, en el plano económico, el estadio ya es rentable.

Según sus gestores, no tiene deudas desde 2007 y generó 250.000 euros de beneficios en 2008 gracias a los conciertos. En 2007, el estadio aún debía 20 millones de euros a los constructores. Ahora, las únicas dudas que planean sobre este inmenso recinto se refieren a qué grandes estrellas lo visitarán el próximo año. Y las negociaciones ya están abiertas

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