Economía

Un paréntesis dentro de la sangría

Esto es un paréntesis. El mes de abril, que tradicionalmente es bueno para el empleo gracias al empuje del sector servicios por la vacaciones de Semana Santa, ha revelado en esta ocasión un aumento del paro, aunque en su descargo cabe alegar que se apunta el menor ritmo en nueve meses y lejos de la cifra absoluta mensual de 200.000 españoles más sin trabajo a la que ya nos estábamos acostumbrando.

el 16 sep 2009 / 02:18 h.

Esto es un paréntesis. El mes de abril, que tradicionalmente es bueno para el empleo gracias al empuje del sector servicios por la vacaciones de Semana Santa, ha revelado en esta ocasión un aumento del paro, aunque en su descargo cabe alegar que se apunta el menor ritmo en nueve meses y lejos de la cifra absoluta mensual de 200.000 españoles más sin trabajo a la que ya nos estábamos acostumbrando. Sin embargo, al interpretar los datos se impone la prudencia incluso en el Gobierno y nadie -ni éste, ni los sindicatos, ni los empresarios ni los expertos- hablan de un cambio de tendencia, y sí de una hemorragia laboral que continuará, aunque sea menor la sangre que derrame.

Por lo pronto, la estadística ayer conocida hace referencia al listado de los Servicios Públicos de Empleo -el antiguo INEM-, que al ser un registro de demandantes siempre muestra datos de desempleo de inferior calado a los que contabiliza la EPA, encuesta cuyo cómputo es el único aceptado por los organismos comunitarios y que ya hablaba de más de 4 millones de parados para el primer trimestre. Y, por otro lado, aunque el recorte también se moderó en abril pasado, la Seguridad Social siguió perdiendo afiliados.

"No, aún no hay un cambio de tendencia, sí el fin de la caída libre del empleo, al abrirse el paracaídas del gasto público y los estabilizadores automáticos que suponen la bajada de tipos de interés y de la inflación". Así de gráfico se muestra Fernando Faces, profesor de la escuela de negocios andaluza Instituto Internacional San Telmo. No se ha tocado suelo, agrega, sino que entran en juego los factores estacionales de estas fechas, y su argumento lo avalan las recientes -y pesimistas- previsiones para nuestro país de la Comisión Europea y el FMI.

Caso cercano y visible de ese carácter estacional. Teresa ha trabajado durante la Feria de Abril de Sevilla como ayudante de cocina. La vigencia de su contrato laboral se extendía desde el lunes del alumbrado (abril) hasta el lunes de resaca (mayo). Una parada menos el mes pasado, y una más para cuando concluya el presente.

El paracaídas de Faces hace referencia, principalmente, a los desembolsos adicionales de las Administraciones en sus planes anticrisis, y que tienen sus máximos exponentes en los fondos municipales que, según el Gobierno, han ocupado ya a 259.418 personas, de las que 98.696 fueron nuevos contratos. Es decir, que sin la chequera pública (y sin su consiguiente impacto sobre el déficit o números rojos del Estado), la sangría laboral hubiera sido mayor.

Así, prudencia en las declaraciones tanto del ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, como en las de la titular de Economía, Elena Salgado. "La tendencia no será verdaderamente positiva hasta que en España no se cree empleo", indicó Salgado. La crisis será larga, arguyó, si bien se ve "un horizonte de salida". Habrá que esperar a los próximos meses para determinar si hay cambio de tendencia, matizó Corbacho.

¿Qué cabe esperar? De mayo, más bien poco, y menos en Andalucía, puesto que ese mes marca el comienzo del fin de la campaña de la fresa en Huelva y la época más relevante para los invernaderos de Almería, siendo los servicios los que se irán preparando para afrontar la temporada alta en el turismo. Y en cuanto a la industria, los expertos advierten sobre el peligro de su pérdida de empleo, pues es aquí donde se concentra el mayor índice de estabilidad laboral.

Una preocupación adicional, la de quienes agoten las prestaciones por desempleo. Así, en Sevilla, y con cifras de marzo, casi 28.000 personas no cobraban ningún tipo de renta (prestación, subsidio, renta activa de inserción o subsidio agrario), un número que se irá acrecentando.

El propio Ejecutivo central reconoce que se está "lejos" de crear empleo neto, es decir, que los nuevos puestos de trabajo sean suficientes para absorber el alza de la población activa y, al tiempo, taponar la sangría del paro.

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