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Un partidazo, otro más

El Betis no sólo jugó igual de bien que en el Camp Nou, sino que se mejoró a sí mismo.

el 20 ene 2011 / 00:27 h.

Así empezó y así acabó el Betis.
Repetir lo que el Betis había conseguido en el Camp Nou, excepción hecha de la última media hora, parecía misión casi imposible, pero lo que Pepe Mel está alcanzando con este equipo donde todos corren como si estuviesen entrenándose para una maratón es un auténtico milagro. El Betis no sólo ratificó su fenomenal actuación de la ida, sino que la mejoró. Y lo que debe ser más satisfactorio para su entrenador, con un equipo en el que sólo había cinco titulares habituales. La primera media hora del conjunto verdiblanco admite los mismos calificativos que podrían utilizarse en una jornada cualquiera de Primera para referirse al Barcelona, por ejemplo impresionante. Qué forma de presionar de los delanteros, qué forma de atosigar a Xavi, qué forma de convertir a Messi en invisible... Pero no todo consistía en defender. Con el balón en los pies, qué forma de buscar rápidamente el área de Pinto, qué forma de triangular al primer toque... Qué forma, en definitiva, de empequeñecer a ese gigante que es el Barça. Lo logró Mel con la misma artimaña táctica que en el Camp Nou: adelantó la línea de cuatro de la defensa, retrasó la línea de cuatro del centro del campo y así ocupó todos los espacios donde habitualmente ejerce el gran Messi; en Barcelona casi siempre estaba rodeado de un par de rivales como mínimo y en Heliópolis casi no tocó la pelota. Lo hizo dos veces: en una sentenció el cruce y en la otra falló un penalti. Y luego, con 3-1, contención y saber estar, como hacen los buenos equipos. El Betis es eso, sin duda.

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