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Un partidazo y un detalle de chapó con Miki Roqué

el 13 mar 2011 / 23:39 h.

El Sevilla devolvió la emoción a la Liga con un brillante empate ante el Barça que fue celebrado con más intensidad en los aledaños de la Castellana que en el mismísimo barrio de Nervión, donde pudo presenciarse un gran espectáculo, en especial en la segunda mitad, cuando Manzano tuvo que renunciar a su ultradefensivo planteamiento inicial para dar entrada a Kanouté y variar por completo el rumbo de un choque que hasta entonces había sido un monologo culé.

El 0-1 al descanso era un buen resultado para los sevillistas, visto lo visto en la primera mitad, en la que Pérez Lasa inició pronto su recital de errores anulando un gol de falta a Messi nadie sabe bien por qué. Con Kanouté en la cancha el Sevilla, sin embargo, fue otro: soltó amarras, empató y hasta pudo ganar, pues Negredo y Navas tuvieron el 2-1, aunque también el larguero y Medel bajo palos evitaron el 1-2. Lo de la segunda parte fue todo un partidazo que, además, comenzó con un detalle de grandeza como el de ver a los sevillistas luciendo camisetas de apoyo al bético Miki Roqué. De chapó.

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