Deportes

Un partido de 13 segundos, una pesadilla de 90 minutos

LA CONTRACRÓNICA. Lo único sorprendente del duelo del Calderón fue la rapidez del primer gol, porque la derrota de este Betis catatónico quién no la esperaba. Hasta la goleada.

el 28 oct 2013 / 00:25 h.

betisatléticowebFue lo que duró, un suspiro. Fue, además, lo único sorprendente de la visita del Real Betis al Calderón, donde, dado el estado catatónico que atraviesa el conjunto de Pepe Mel, la derrota era más que esperada, por no decir casi consentida. Se le ha caído el Betis al entrenador madrileño al suelo. Viene ya desde hace unos partidos arrastrándose, y la diferencia, por ejemplo, entre lo que sucedió ayer y lo que pudo suceder el jueves fue el nivel del rival. Dijo entonces Mel que su equipo había dado un paso atrás para empezar a hacerse sólido desde la defensa, y que les había salido bien, cuando el Vitória, un equipo que las pasaría canutas para mantenerse en Primera en España, había fallado ocasiones clarísimas. Es de suponer que un entrenador no va a presentarse en la sala de prensa para decir que su equipo está hecho unos zorros, pero así está, sin género de dudas. El mensaje de partir sin Jorge Molina, el único capaz de meter un gol en un equipo que le cuesta un mundo hacer un gol, ya fue significativo. El Betis acudió acomplejado, mezclando su propio estado y el del mejor Atlético de Madrid que se recuerda en décadas. Aquí no tenemos nada que hacer. Visto así, el gol en el segundo 13 fue un alivio, porque si hay seguridad de muerte, que sea cuanto antes. De hecho el Atlético se calmó tanto tras el tanto de Oliver Torres que el Betis salió airoso hasta el descanso, no por sus méritos, sino porque el conjunto de Simeone estaba tan cómodo (Courtois ni se ensució la ropa), creando ocasiones casi cuando y cómo quería, que el ajusticiamiento definitivo era cuestión más de voluntad que de tiempo. Y Mel y el Real Betis a lo mejor pensaron que era mejor reservarse para el siguiente compromiso pero es que este Betis no está para ganarle a nadie, y menos al Levante de Joaquín Caparrós, que está con los mismos puntos que el quinto y sólo ha perdido dos partidos, ante el FC Barcelona en la primera jornada (7-0) y ante el Real Madrid (2-3) en el descuento. El Betis debe espabilar rápido, sin poner paños calientes en la sala de prensa, sin pensar cuándo vuelve Rubén Castro, en los fichajes del mercado de invierno o en la mala planificación. Los que están deben mirarse a la carita, apretarse los machos y tirar de un carro que está en descenso y con una sensación absoluta de abatimiento.     Hundidos.

  • 1