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Un partido para una razón de ser

El Cajasol de Joan Plaza se juega ante el Budivelnik ucraniano su clasificación para la Final Four de Treviso. San Pablo se llenará. Es la mayor empresa en la historia del club.  

el 22 mar 2011 / 21:25 h.

En casi un cuarto de siglo de existencia el Club Baloncesto Sevilla nunca ha vivido una experiencia similar a la que se apresta a sufrir y disfrutar a partes iguales esta tarde.

La aceleración del presente a veces descuadra la percepción que podemos construir sobre hechos que, con la perspectiva temporal posterior, emergen como acontecimientos largamente anhelados, únicos o casi únicos en el discurrir de equipos que, como el sevillano, no disponen de los recursos suficientes para garantizar una continuidad en las rondas de privilegio. Mucho menos si se trata de una competición continental.

Así sucedió con aquellas dos Euroligas en las que el Caja San Fernando participó con la única inquietud de disfrutar de un premio, partidos que forman parte de otro siglo y de una etapa brillante pero tan lejana como aislada, que poco o nada tuvo que ver, por desgracia, en el desarrollo posterior del club.

Desde la eliminatoria de octavos de la Copa Saporta de 2001 ante el Anwil Wroclawek polaco no dispone el equipo sevillano de la oportunidad de hacer algo grande en Europa. Entonces, ni el club ni el plantel se tomaron muy en serio esa vía para la gloria, y sucumbió ante un rival inferior. Una década después la historia es bien diferente.
Lo es en buena medida por la ambición de su entrenador, Joan Plaza, que ya sabe lo que es ganar esta Eurocup (2007), además con el equipo más laureado del baloncesto continental, el Real Madrid de Louis Bullock.

Sus experiencias han servido para concienciar de su importancia capital no sólo para el presente, sino también para el futuro, y haciendo camino se ha ganado la posibilidad extraordinaria de colocarse muy cerca de ganar el primer título de su historia y de paso volver a la Euroliga por la única vía real en la que el Cajasol puede pensar ahora.

Esta eliminatoria ante el Budivelnik está sirviendo también para despertar de su letargo a una afición acostumbrada durante demasiado tiempo a celebrar permanencias en la ACB. Hoy el pabellón San Pablo, gracias a la sacudida promocional del club, presentará un aspecto acorde con lo que está en juego. Se rozará el lleno y con el calor de la grada el equipo debe plasmar la teórica superioridad de un buen equipo ACB sobre el líder de la liga ucraniana.

El destino ha querido que el jugador genéticamente más preparado para estos trances llegue en precario. Louis Bullock quiere estar a toda costa en el partido de hoy pero su lesión en el anillo inguinal de la pierna izquierda llama a Plaza a la calma con su escolta estrella. Queda la batalla definitiva en Dnipro y, esperemos, la Final Four de Treviso, donde, quién sabe, con el trofeo, Bullock podría poner un broche de oro para su carrera a la altura de sí mismo.

Su posible baja (o presencia mermada) no es una cuestión baladí, porque en la Eurocup ha mostrado su mejor versión, promediando 12 puntos. En el Caja sólo lo supera Paul Davis (13.7), que así las cosas se erige en jugador clave para desestabilizar la eliminatoria hoy en San Pablo.

No le irán a la zaga el capitán Tarik Kirksay ni Urtasun. Otros como Katelynas tienen aquí la penúltima oportunidad para reivindicarse y ganarse al menos la duda de una hipotética continuidad la próxima temporada.

Enfrente, un equipo americanizado que propondrá un partido de ritmo bajo para un marcador de pocos puntos, puesto que se trata de uno de los equipos que menos anota de la Eurocup. En el Last 16 fue penúltimo sumando 417, por los 476 del Caja (quinto). En el total ha sumado 8 triunfos en 12 partidos, tres de ellos por menos de 5 puntos de diferencia.

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