sábado, 15 diciembre 2018
08:12
, última actualización

Un paseo de sevillanas maneras

El candidato popular, Juan Manuel Moreno, pasa la mañana previa al debate charlando con sevillanos en la céntrica calle Sierpes, que se convierte en una buens representación del electorado al que se enfrenta.

el 09 mar 2015 / 13:58 h.

El candidato del PP a la presidencia de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, saluda a un quiosquero durante su paseo hoy por el centro de Sevilla. EFE/José Manuel Vidal. El candidato del PP a la presidencia de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, saluda a un quiosquero durante su paseo hoy por el centro de Sevilla. EFE/José Manuel Vidal. No hay calle más sevillana para pasear que la Sierpes y si en ese paseo charla uno con los responsables de tiendas de recuerdo míticas como Sevillarte o Cerámica Sevilla, se encuentra con la diseñadora de trajes de flamenca Lina, le dicen a uno que a ver si remonta “como el Betis” y termina tomándose un café en la confitería La Campana tras saludar a Curro el kiosquero, desde luego puede calificarse el recorrido de un verdadero paseo de sevillanas maneras. El candidato popular, Juan Manuel Moreno –nacido de rebote en Barcelona pero criado en Málaga- experimentó esta mañana ese paseo en uno de los primeros actos de campaña en el que ha hablado directamente a ciudadanos de a pie y no a militantes y simpatizantes ya convencidos como los que acuden a los mítines y actos de partido. Y como entre esos ciudadanos de a pie hay de todo como en botica, Moreno se ha encontrado con gente que le conocía “de la tele” y señoras a las que cuando se ha acercado a darle un beso le han espetado “¿un beso por qué? ¿tú quién eres?”; votantes “del PP de toda la vida” como José Sánchez que le pedían “más leña al PSOE con los ERE que ellos están todo el día con la Gürtel”, simpatizantes del partido al que votaron en anteriores comicios pero “desencantados” y actualmente indecisos, y ciudadanos que se debaten entre “la necesidad del cambio” y el “más vale lo bueno conocido que lo malo por conocer”. Moreno ha entrado en varias tiendas –en la primera, Bottega Verde, las dependientes asomadas en la puerta ante el aluvión de cámaras se han asustado cuando se ha acercado y les ha tenido que decir “que no muerdo”- a preguntar a los comerciantes cómo va la cosa y si se nota algo la recuperación, explicando que conoce bien el mundo de los autónomos (sus padres tenían un negocio familiar) y sus propuestas sobre incentivos y rebajas de impuestos para ayudar a los emprendedores. Por la calle le cuesta más tomar la iniciativa de acercarse a la gente (se le nota mucho más tímido que Susana Díaz o el alcalde de Sevilla Juan Ignacio Zoido), por lo que eran más los que se acercaban a él, principalmente simpatizantes y votantes que recalcaban la necesidad de un cambio en Andalucía tras “treinta y pico años” o le contaban sus inquietudes concretas, como Manuel, que le pedía que “no se olviden de los de 50 años, que todos los planes de empleo son para jóvenes”, o Carmen, de Jerez, con un hijo “con 31 años y las oposiciones del SAS aprobadas desde 2008 y nada, solo le llaman días sueltos”. “Así hay mucha gente y es indignante”, le respondió Moreno. Eso sí. Moreno tutea a la gente cuando le habla. Y les coge fuertemente de la mano en el caso de las señores o del codo en el caso de los hombres mientras dura la conversación. Una conversación en la que repite constantemente que es un candidato “nuevo”, que se presenta “por primera vez”, que viene con “mucha ilusión” y que le ayuden al cambio porque “hay que menear esto un poquito”. Y termina siempre deseando “que tenga un buen día”. Del interlocutor suele escuchar “suerte”. Mientras, una cohorte de colaboradores reparten folletos, pulseras de tela –a una joven se la pone el propio candidato- y, esta vez sí, bolis (en Huelva un anciano le pidió uno para apuntar el resultado de la partida de dominó y no tenían). Le acompañan el presidente del PP de Sevilla y cabeza de lista por la provincia, Juan Bueno –es él quien le presenta a Lina cuando la ve-; la número dos Virginia Pérez; la delegada del distrito, Amidea Navarro; y diputadas como Patricia del Pozo o Alicia Martínez. Y lo cierto es que en apenas una hora de paseo, Sierpes se convierte en una buena representación del electorado llamado el 22M a las urnas. Hay jóvenes en paro como Ángel, de Camas, al que Moreno saluda mientras va en bici, que no tiene muy claro si quiera si va a votar, o Rocío, ingeniera aeronáutica, que compagina el proyecto fin de carrera con la búsqueda de su primera oportunidad laboral y aunque no parece que el candidato popular sea su opción sí aboga por el cambio. “Mis padres son funcionarios y en la Junta siempre se saben cosas”, explica. Hay obreros, como los que están colocando unos cables del alumbrado con una escalera que Moreno rodea entre bromas para no pasar por debajo porque “tengo que ganar”. Se para con ellos, les pregunta si hay trabajo y les dice el consabido “ayudadme” que “quiero cambiar cosas”. No se quedan muy convencidos José Manuel y Juan, ambos de Utrera. “Ahora prometen mucho pero votes al que vote todos van a lo mismo”. Su compañero Valeriano es extremeño, así que ni siquiera vota aquí, y cuando se le pregunta por el famoso vídeo de Monago –que por cierto, el PP extremeño ha decidido no retirar pese a las peticiones del partido- solo dice “otro igual”. Por haber hay hasta religiosas, como Antonia, que colabora con las Hermanas de los Pobres pidiendo a “los ricos” para “familias que no tienen”. Se tapa la cara con uno de los folletos que le reparten porque le dan vergüenza las cámaras pero le pide a Moreno que “sea bueno” mientras le recuerda las necesidades que hay. Y laicos que dicen haberse encomendado a su advocación mariana favorita para que el PP gane. “A ver si el de arriba nos echa una mano”, responde el candidato. También Javier, un joven con síndrome de Down, que está de visita con su familia de Cádiz y le aborda. Y hasta expolíticos de otras formaciones, como el andalucista Juan Ortega, que le saluda y le cuenta su pasado como exdelegado municipal de Cultura y el “buen recuerdo” que guarda de Soledad Becerril, obviando que fue también exconsejero de Relaciones Instituciones en 2002 en un gobierno de coalición con el PSOE. Y aunque no se le acercaban, por Sierpes también había esta mañana electores totalmente contrarios al PP. “Que vergüenza”, se escuchó a uno por detrás cuando Moreno saludaba a Javier, el joven con Síndrome de Down (“pues vete con Podemos”, le soltó una de sus familiares). Pero sobre todo se escucharon las voces de un señor justo cuando en La Campana, Moreno estaba atendiendo a los medios y pese a los intentos de su equipo de acallarlo. “A los andaluces nos vais a venir a engañar, con lo que habéis recortado, sinvergüenzas”, arengaba. Poco después, una votante resarcía del mar trago tras pedirle a Moreno hacerse una foto con él y gritar a los cuatro vientos “votar al PP, coño, que es el que nos ha sacado de la crisis”. “Llano”, “joven”, “simpático”, con “ilusión”, “fuerza” o “carisma” son algunos de los términos que usaron quienes esta mañana se cruzaron con Juan Manuel Moreno en el centro de Sevilla. Su conclusión tras el paseo es que “le conoce más gente de lo que dicen las encuestas, que hay ganas de cambio y que hay mucho voto oculto del PP”. Tras el paseo, y el café en La Campana, toca encerrarse a preparar más aún el debate de esta noche en Canal Sur. Dice Moreno que el programa de Telecinco Un tiempo nuevo del sábado le sirvió de “muy buen entrenamiento” y vaticina una intervención centrada en “propuestas” frente a la “campaña sucia” de la que acusa a Díaz, que ayer le reprochó escolarizar a sus hijos en un centro privado y presumió de que en los públicos “enseñan a sumar muy bien” ironizando con un error de cálculo que el candidato popular cometió en el programa de Telecinco. Eso sí, en la “denuncia de irregularidades nadie me va a callar la boca”, advirtió.  

  • 1