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Un peligro junto al colegio

Urbanismo no tapia el edificio incendiado porque hay enseres personales dentro

el 16 dic 2011 / 21:32 h.

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Cuando el director del colegio Nuestra Señora de los Reyes comprobó que no había ido a más el fuego que prendió en el solar de al lado, a la hora de entrar los niños, pensó que al menos alguien zanjaría la situación que llevaba seis meses denunciando. No era la primera vez que el indigente que se resguarda en ese edificio a medio derribar hacía una fogata, lo que les hacía temer un incendio que prendería rápidamente por la basura acumulada. También lo habían visto sacar puntales de hierro, quizá para venderlos, con el lógico peligro.


Cuando los Bomberos terminaron su trabajo y los técnicos revisaron el edificio, el director, Francisco Andújar, preguntó si tapiarían la puerta o pondrían un candado. Pero Urbanismo fue cauto: no podían cerrar porque dentro hay enseres del indigente. Sería allanamiento de morada.


"Me dijeron que si lo vemos de nuevo por aquí los avisemos para ofrecerle recursos sociales", explicó Andújar. La delegada del Distrito Centro, Amidea Navarro, confirmó el día del fuego que la Policía estaba pendiente tras las reiteradas denuncias del colegio de la calle Fresa, y que iba a trasladar el problema al Cecop Social para que trataran de convencerlo de que se aloje en algún albergue municipal. Pero no podían poner un candado; ni tampoco saben dónde localizarlo si él no regresa, con lo que el solar podría ser ocupado por otras personas.


El colegio lleva tres años denunciando, desde que se inició el derribo del interior del edificio para hacer viviendas. Entonces "se desprendió un paño de enfoscado y tuvimos suerte de que en ese momento no hubiera ningún niño", explica Andújar. "Luego se soltó un trozo de la fachada de la calle Calatrava. Pero Urbanismo lo revisó y dijo que era seguro". Al final la crisis frenó la obra, se cerró con tablones y se colocaron puntales, pero la endeble puerta de metal no impidió la entrada de los sin techo. "Y estamos hartos de decir que a alguien se le va a caer un trozo de pared y lo va a matar", remacha Andújar. Existe también el riesgo de que los niños entren por curiosidad.


Urbanismo exigió a los dueños hace un mes que reforzaran el cierre: el plazo acabó coincidiendo con el incendio. Como marca la burocracia, se les volverá a conminar con 10 días de plazo. De no cumplirlo, se recurrirá a los juzgados, según han informado al director del colegio. El problema es que, si las precauciones de Urbanismo son certeras y el lugar se puede considerar el hogar del indigente, el dueño del edificio puede enfrentarse a que sea necesario un largo proceso de desahucio antes de tapiarlo. Mientras, sus puertas siguen abiertas de par en par.

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