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Un pequeño bar con varias sorpresas

Bar 16 de Julio (Los Remedios). Taberna 2.0 dice su propietario. Como bar de un mercado diría yo.

el 24 oct 2014 / 12:30 h.

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  • Domicilio: C/ Juan Ramón Jiménez, 4. Galería Los Caños. 41011 Sevilla.
  • Horario: De lunes a viernes de 8.00 a 16.30. Jueves temáticos. Sábados y domingos grupos concertados. 
  • Propietario: Pedro Álvarez.
El bar 16 de Julio, que abrió en septiembre de 2011, se encuentra en la galería Los Caños. / J.C. El bar 16 de Julio, que abrió en septiembre de 2011, se encuentra en la galería Los Caños. / J.C.   Sea como sea, lo que sí es cierto es que 16 de Julio es un bar con inquietudes diferentes a la mayoría. Ya su nombre es original, una fecha, un homenaje al día del Carmen y a la progenitora del que lleva esta nave del disfrute que, desde septiembre de 2011, ofrece sus servicios hosteleros en un pequeño pasaje comercial que hay junto a la plaza y parroquia de Los Remedios. Un bar pequeño pero bien aprovechado, buena y suficiente barra y un saloncito con mesas, todo bien decorado, sencillo, moderno y funcional, que, los fines de semana, aprovecha toda la galería para comodidad de los clientes. Todo sobre un antiguo bar de los años setenta. Junto a Pedro Álvarez, José Manuel Delgado, Tato, ayuda principalmente en las catas que se organizan y en los eventos. Ninguno de los dos había trabajado antes en hostelería. Los jueves realizan catas temáticas, donde se intentan armonizar vinos y tapas, una inquietud muy de Pedro Álvarez, como demostró en nuestra visita, preocupándose siempre de aconsejar a los clientes la mejor opción vinícola para cada plato de su carta. De entrada, con la bien tirada cerveza Cruzcampo, pone la casa algún detalle chacinero, se trabaja el género de Monesterio, nada malo por cierto. Carrillada ibérica al Pedro Ximénez  y espinacas con garbanzos. Carrillada ibérica al Pedro Ximénez y espinacas con garbanzos. La carta de vinos, respondiendo a esa filosofía del propietario que ya hemos comentado, busca bodegas diferentes a las habituales de otros establecimientos, bodegas quizás menos conocidas, pero persiguiendo siempre la buena relación calidad precio, provenientes de variadas zonas vinícolas españolas, pero con atención especial para vinos andaluces y, particularmente, para las nuevas elaboraciones de tintos y blancos que están haciendo algunas bodegas sevillanas. Todos los vinos se copean. Servidos en copas de buen porte y a buenas temperaturas, lo cual debería de ir dejando de ser una noticia. En cuanto a las tapas, la carta no es demasiado amplia, aunque sí suficientemente variada. Pizarra especial para varios tipos de quesos. Agüelo Apolonio, Payoyo, Puro de Oveja y Ahumado canario, a 2,00 euros la tapa y 8,00 euros el plato. En la pizarra podemos optar por un pisto con rulo de cabra, unos capirotes de langostinos, una lasaña a la boloñesa o un burrito de pisto y pollo, entre otras opciones. Probamos un muy buen foie de pato casero (3,50 euros) con el que Pedro nos recomendó un simpático blanco frizzante de Bodegas La Margarita de Constantina, un blanco semiseco de la misma bodega acompañó mejor a un tartar de salmón (3,50 euros), servido con regañá y que resultó refrescante y muy correcto, con su tomate fresco, cebolla picada y aguacate. Hacen croquetas caseras (3,00 euros) de las que probamos la de puchero, crocantes por fuera y cremosas por dentro, donde destacaba la yerbabuena y un sabor bastante auténtico. Redondo, con notas cremosas de la crianza y fruta roja muy madura en el Borboleta de La Margarita, tinto con Tempranillo y Cabernet. De Tempranillo solo, frutal y fresco el Vinea de Cigales. Muy buenas las espinacas con garbanzos (2,50 euros), que delata la buena mano para la cocina que se gasta en esta casa, perfectas de sal y especias, los garbanzos tiernos, las espinacas gustosas. Por fin, un Zancuo, el tinto quizás más popular de la bodega de Constantina, acompañó muy bien a una carrillada ibérica al Pedro Ximénez, que mejoraría mucho con las zanahorias más al dente y unas patatas cortadas a cuchillo a la manera tradicional, no obstante, la carne muy tierna y sabrosa, quizás con demasiado sabor a vino, hay que dejar evaporar todo el alcohol. El detalle de traer picos y pan en un pequeño mortero de barro esmaltado de amarillo, muy clásico, es un detalle. Los postres son de Tragus, como unas muy originales, y ricas virutas de almendra bañadas en chocolate. El trato de Pedro es atento y simpático, conoce a sus clientes habituales y sabe lo que quieren, habla del negocio con algo fundamental: amor por lo que se hace y ganas de hacer cosas nuevas. Visítenlo.

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