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Un pequeño negocio

Más de 1.300 escolares venden sus productos artesanales en los Jardines del Cristina

el 11 may 2010 / 18:45 h.

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Los escolares venden sus productos artesanales en el mercado de los Jardines del Cristina.

A simple vista no hay nada que los diferencie de cualquier empresa andaluza que se precie. Tienen sus estatutos, su organigrama perfectamente estructurado, sus funciones, incluso su catálogo de productos al más puro estilo de un gran centro comercial. Toda una estructura empresarial con la única salvedad de que sus dirigentes son escolares de colegios de toda Andalucía.

Benji, Alberto y Pablo son tres de estos jóvenes empresarios que ayer mostraron lo mejor de sus productos en la tercera edición del mercado que cierra el programa de la Junta de Andalucía, Emprender en mi Escuela, que persigue la creación y gestión de una empresa por parte de los alumnos de los centros andaluces, organizados como una cooperativa. Ataviados con una camiseta de un color rosa intenso, estos tres compañeros del colegio Huerta de Santa Ana de Gines paseaban por los Jardines del Cristina mostrando unas camisetas que habían realizado para financiar una obra de teatro que están a punto de estrenar. Emulando al mejor pregonero que se precie, estos alumnos de primero de Secundaria voceaban sin complejos las bondades de su producto. "Camisetas por 10 euros, hechas por nosotros, ayúdenos con nuestra empresa", estrategias publicitarias que Benji Sánchez, el protagonista de la obra, no dudaba en proclamar a los cuatro vientos.

Sus camisetas se mezclaban con bisutería hecha a mano, figuritas de barro con inimaginables formas y todo un catálogo de colores, fundas para el móvil, carpetas, bolígrafos... y así hasta todo lo que cabe en la imaginación de estos escolares deseosos de mostrar en público el trabajo de todo un curso. "Llevan desde septiembre trabajando en el proyecto de su empresa y hoy están muy ilusionados con poder ofrecérselas a todo el que se acerque", señalaba Rosa Delgado, tutora de la clase de sexto de Primaria del colegio Virgen del Rocío de Huelva. Sus alumnos había preparado todo un catálogo de productos de cerámica en su empresa particular. "Teníamos muchas ganas de venir y la venta va muy bien. Vamos a destinar parte de los que recaudemos a la Ampa -Asociación de Madres y Padre de Alumnos- de nuestro colegio que no deja de hacer cosas por nosotros", contaba Antonio Prieto, uno de los alumnos del centro.

Pero no era este el único fin que perseguía la actividad. Por encima de beneficios y balances, el éxito de la jornada pasaba por "hacer que los niños aprendan a organizarse y a trabajar en grupo", explicaban Reyes Pascual y Candelaria Márquez, madres de dos alumnas del colegio Lope de Vega de Sevilla que, con la ayuda de un altavoz, anunciaban la variedad de productos que ofertaban. "Es un trabajo de todos y hasta nosotras hemos cooperado yendo a comprar, dándoles ideas; en fin, que estamos muy orgullosas", confesaban las madres. Como ellas, todos los padres que ayer acompañaban a sus pequeños dibujaban en sus rostros la sonrisa del trabajo bien hecho y la satisfacción de ver cómo desde niños son capaces de organizarse en equipo para buscar un futuro mejor.

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