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Un Pleno con pelea hasta por mandar callar

el 13 may 2014 / 23:00 h.

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La memoria del Defensor del Ciudadano consta de 96 páginas divididas en dos partes, una primera –hasta la página 38– de Valoraciones del presidente y una segunda de memoria en sí con los datos estadísticos y una agenda de las reuniones, contactos y escritos realizados. Si el portavoz de IU, José Manuel García, dejó claro desde el inicio que su grupo se ausentaba (asistió solo para el minuto de silencio por el asesinato de la presidenta de la Diputación de León, Isabel Carrasco) por «la manipulación que entendemos que el PP hace de este órgano municipal», el portavoz del PSOE, Juan Espadas, comenzó rebatiendo que la memoria de la Comisión incluya «valoraciones personales» del presidente y acabó confirmando que los socialistas seguirán fuera de ella porque «está viciada de origen». Espadas afeó a Barranca que utilice su informe para apoyar la estrategia de confrontación con la Junta –en la memoria denuncia la «nula colaboración de la administración no municipal que cuenta con patrimonio en Sevilla» y acusa al PSOE municipal y a la Junta de funcionar como un «bloque de oposición al gobierno municipal»–;su tendencia a loar al Ejecutivo local y disparar contra el resto de administraciones –en el texto reparte críticas pero alaba la labor de los distritos, Lipasam o Tussam mientras arremete contra EPSA o la Delegación de Patrimonio–;y su cuestionamiento de una institución como la Policía Local y del trabajo de los políticos. El portavoz socialista cuestionó que el Ejecutivo local dé su beneplácito a opiniones vertidas en el informe como que «Sevilla no puede ser la pandereta de España. Gracias a los franquiciados del patio de Monipodio, nuestra ciudad es motivo de sorna y burla para España». «¿Así se vende Sevilla?», espetó Espadas al alcalde. En su turno, el portavoz popular, Juan Bueno, acusó al PSOE de acudir al Pleno a «enredar» y a «censurar». «A mí hay cosas que dice el Defensor que no me gustan, como lo de la Policía Local, pero no por eso le vamos a tapar la boca». La acusación desató las protestas de la bancada socialista, aunque el enfrentamiento fue a más cuando en el turno de réplica, Barranca respondió a la acusación socialista de no hablar sobre vivienda, uno de los principales problemas ciudadanos, y éste dijo que solo ha recibido dos quejas «y fue a raíz de que ustedes dieran llaves en la Plaza Nueva», en alusión a la crisis tras el desalojo de la Corrala Utopía. La acción fue en realidad protagonizada por IU y el PSOE se lo hizo saber en un cruce de reproches ante el que el propio Barranca mandó callar al PSOE, momento en el que el presidente del Pleno, Javier Landa –cuyo desencuentro con el Defensor es de sobra conocido– hizo valer su autoridad. «Aquí el único que ordena callarse soy yo», espetó. «Pues mande callar, porque a mí me han puesto de verde y oro», le respondió Barranca. Fue algo más de una hora de Pleno digna de que los representantes políticos y el propio Defensor se apliquen a sí mismos el consejo de dar cursos de «habilidades sociales».

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