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Un policía jubilado mata con un cuchillo y un martillo a su mujer

El hombre, de 62 años y natural de Granada, se entregó a los agentes

el 21 mar 2011 / 21:29 h.

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Momento del levantamiento del cadáver de la mujer asesinada ayer por su marido en Granada.

Una granadina de 62 años es la quinta víctima de violencia machista en Andalucía en lo que va de año, la decimoquinta en España. Nunca había denunciado malos tratos ni amenazas por parte de su marido, aunque estuvo dos veces en el Instituto Andaluz de la Mujer (IAM) y al menos una en el Ayuntamiento de la capital granadina para informarse sobre los trámites de separación. La víctima se había casado, divorciado y vuelto a casar con el hombre que ayer la mató a puñaladas y golpes.

Un hombre de 62 años, policía nacional jubilado, fue arrestado ayer tras confesar que acababa de matar a su esposa en el domicilio que compartían en Granada. Sobre las nueve de la mañana, el individuo entró "bastante nervioso y con manchas de sangre" en una cafetería de la zona norte de la ciudad. Encontró a dos policías locales desayunando y les contó que había apuñalado a su mujer. Los agentes le acompañaron a su casa, en el número 4 de la calle Periodista Luis de Vicente, donde encontraron a una mujer muerta, tendida en el suelo, con varias puñaladas en el cuerpo y una fuerte herida en la cabeza. El suceso tuvo lugar a las 8,30 horas. Según el relato que el marido hizo ante la Policía Local, la había agredido con un cuchillo de cocina y un martillo de albañilería", con el que la golpeó con fuerza en la cabeza. El crimen está siendo investigado por el grupo de Homicidios de la Policía Nacional, que trasladó al detenido hasta la comisaría, donde se le tomó declaración. Previsiblemente hoy pasará a disposición judicial. Los agentes inspeccionaron el domicilio familiar, tomaron como pruebas "un cuchillo de cocina y una especie de hacha" e interrogaron a familiares y vecinos del matrimonio.

El IAM de Granada confirmó que la mujer no había presentado ninguna denuncia previa contra su pareja ni había solicitado los recursos que ofrece la Junta para atender a las mujeres que sufren malos tratos. Pero la víctima se había desplazado al IAM hasta en dos ocasiones para recibir asesoramiento sobre los trámites a seguir en el proceso de divorcio. La coordinadora del IAM en Granada, Olga Manzano, subrayó que éste era el único vínculo que mantuvo con el centro.

El Ayuntamiento de Granada convocó una concentración ante el edificio consistorial en señal de repulsa por esta nueva víctima de violencia de género, la segunda en lo que va de año en Granada tras la muerte, el pasado 13 de enero, de una mujer de 29 años y nacionalidad china que fue golpeada por su pareja en la cabeza en una tienda de alimentación que ambos regentaban.

Actitud cobarde. La reacción de la consejera para la Igualdad y el Bienestar Social, Micaela Navarro, volvió a ser rotunda: "Una vez más nos encontramos ante una actitud absolutamente cobarde de los maltratadores y de cómo no permiten en ningún momento que una mujer tome las riendas de su propia vida y rompa con la situación de violencia en la que viven", lamentó Navarro. La consejera insistió en la necesidad de que las mujeres víctimas de violencia de género denuncien y pidan ayuda a las autoridades. "Hago una condena absolutamente contundente y pido a las mujeres que denuncien, por favor, que pidan ayuda y colaboración y, sobre todo, que denuncien", dijo. El alcalde de Granada, José Torres Hurtado, y varios representantes políticos de la ciudad mostraron su repulsa conjunta, denunciaron el "vil asesinato" y animaron a denunciar.

La pareja se divorció y se volvió a casar

La víctima llevaba mucho tiempo casada con su marido, pero en 2006 se divorció de él y pasaron unos años separados hasta que volvieron a juntarse, recordaban ayer los vecinos del barrio donde murió apuñalada.

El matrimonio solía tener discusiones. El marido, un veterano de la Policía retirado, reaccionaba “marchándose y quitándose de en medio”. Ella sufría “problemas de depresión, ansiedad y nervios”. “Nos hemos quedado muy extrañados. Discutían, pero no nos esperábamos que sucediera algo así”, dijo Jerónimo, uno de los vecinos. Mientras el matrimonio estuvo separado, el marido se trasladó a vivir a los bajos del mismo edificio donde vivía la víctima. Después, tras la muerte de la madre de ella, volvieron a convivir juntos. Tienen dos hijos mayores de edad, uno de ellos es guardia civil.

El presidente de la comunidad de vecinos, Santiago Vallet, describió a la víctima como “una persona conflictiva” e informó de que hacía sólo unos días él mismo la había tenido que denunciar  por agredirle físicamente. Manuel, otro vecino, se quejó de la “impunidad de los hombres para acabar con sus mujeres y valoró que “la justicia debería ser más dura, porque parece que matar a una mujer es fácil. Te confiesas y ya tienes menos condena. No es justo”. El vecindario salió a la calle para demostrar su “consternación”.

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