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Un policía vio como un operario manipuló la toma de tierra después de la descarga

Los técnicos de la Junta de Andalucía, que estuvieron ayer revisando la atracción, confirman que si la pica hubiera estado colocada, Alba María C. G. no habría sufrido la descarga

el 23 sep 2014 / 10:00 h.

feria-maribanez-01La investigación sobre la muerte de la niña de 12 años, Alba María C. G., tras bajarse de una atracción de la feria de Maribáñez el pasado viernes, seguía ayer su curso con la intervención de técnicos de un Organismo de Control Autorizado (OCA) de la Junta de la Andalucía en el lugar del accidente, la Olla de nombre Caiga quien caiga que sigue siendo la única atracción que queda –precintada pero ya sin custodia policial– en el llano donde el pasado fin de semana se truncó la fiesta mayor de esta pedanía de Los Palacios y Villafranca. Tras el encendido y apagado simultáneos de la atracción y todos sus componentes durante toda la mañana, los técnicos no constataron ningún error en los diferenciales, pero sacaron prácticamente la misma conclusión que la de los técnicos municipales que acompañaron a la Guardia Civil científica en la búsqueda de pesquisas el pasado sábado: que uno de los diferenciales de la máquina, probablemente el correspondiente a los focos de iluminación, falló y la descarga eléctrica no pudo conducirse hacia la pica de la toma de tierra porque esta no estaba correctamente instalada, con lo cual afectó a los chicos que recibieron calambrazos y especialmente a la niña que murió fulminada en el acto. Es decir, de ambas investigaciones se deduce claramente que la pequeña seguiría viva si la pica de la toma de tierra hubiera estado clavada con la suficiente profundidad, cosa que no ocurría según se desprendía de las palabras del propio alcalde, Juan Manuel Valle (IP-IU), al salir del funeral de la chica al afirmar que, según el informe de la Guardia Civil, «la toma de tierra no tenía la suficiente longitud». Tanto era así, que agentes de la Policía Local sorprendieron a un operario de la atracción manipulando la pica mientras Alba yacía tendida en el suelo rodeada del gentío que se arremolinó en el momento de la tragedia. Los policías constataron este extremo –que coincide con los testimonios recogidos por la Guardia Civil entre los testigos–, que ha sido elevado al Juzgado de Utrera que instruye el caso y que ayer salió a la luz en la junta de portavoces que convocó por el alcalde. En la reunión de concejales, el primer edil palaciego insistió en que la competencia de inspección de las atracciones no le corresponde al Ayuntamiento sino a la Consejería de Economía, Innovación, Ciencia y Empleo, a través de su Dirección General de Industria y más concretamente a través de la OCA, cuyos técnicos aterrizaron ayer en la pedanía para hacer comprobaciones. En cualquier caso, como el Consistorio y la empresa de La Olla han insistido desde el principio en que «la documentación estaba toda en regla», ciertos concejales requirieron a Valle información sobre qué comprobaciones se habían llevado a cabo tanto del tendido eléctrico municipal como de la atracción en sí. El alcalde explicó que del cableado no se había derivado fallo alguno y que la OCA no había inspeccionado las atracciones de Maribáñez porque, aunque es de su competencia y no de la Administración local, no es estrictamente necesario. Incluso se deslizó, por parte del Gobierno local, que en ninguna de las ferias de Los Palacios y Villafranca se han llevado a cabo tales inspecciones, cuyo cometido es «verificar el cumplimiento de carácter obligatorio de las condiciones de seguridad de los productos e instalaciones industriales mediante actividades de certificación, ensayo, inspección o auditoría», si bien la OCA actúa porque lo soliciten los titulares o porque lo requiera la Administración. El alcalde no quiso hacer ayer declaraciones. El portavoz del PP local, Antonio Romero, dio una rueda de prensa para exigir «a todos los órganos con responsabilidad en la investigación que arrojen luz el asunto porque los padres de Alba María y todos los palaciegos tenemos derecho a saber qué ocurrió».

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