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Un policía y dos narcotraficantes detenidos por el robo de la Jefatura

Un joven policía de la unidad antidroga en excedencia fue detenido ayer acusado de ser el ladrón que robó los 100 kilos de cocaína y heroína que desaparecieron de los calabozos de la Jefatura hace más de un año, provocando un escándalo que ahora comenzará a aclararse. También han sido arrestados dos traficantes por ayudarlo a llevar de nuevo la droga al mercado negro.

el 16 sep 2009 / 08:38 h.

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Un joven policía de la unidad antidroga en excedencia fue detenido ayer acusado de ser el ladrón que robó los 100 kilos de cocaína y heroína que desaparecieron de los calabozos de la Jefatura hace más de un año, provocando un escándalo que ahora comenzará a aclararse. También han sido arrestados dos traficantes por ayudarlo a llevar de nuevo la droga al mercado negro.

Este agente raso, que trabajó en la unidad antidroga, fue detenido sobre las 11 de la mañana de ayer en Sevilla por policías de Asuntos Internos, que investigan la corrupción policial y que han estado trabajando desde que hace 15 meses se descubrió que alguien estaba dando el cambiazo en el almacén de estupefacientes: se llevaba los ladrillos de droga y dejaba en su lugar bloques idénticos, pero de polvo inocuo, para que nadie notara que faltaban. Al mismo tiempo, en Islantilla (Huelva) fueron arrestados un hombre y una mujer acusados de haber ayudado al agente "en el robo y posterior distribución y comercialización de la sustancia estupefaciente", según informó la Jefatura de Policía en un escueto comunicado. En él se precisa que el juzgado de Instrucción 19 de Sevilla mantiene abiertas las investigaciones y que no se descartan nuevas detenciones. Fuentes policiales matizaron, no obstante, que los tres arrestados están considerados "autores materiales" del delito, que se descubrió al realizar a la droga análisis rutinarios.

El escándalo se adobó porque sólo los policías antidroga tenían acceso a esos almacenes, y por tanto, los encargados de luchar contra ese delito han sido desde el principio sospechosos de una tropelía que ha pesado como una losa en el día a día de estos agentes. De hecho, varios traficantes que estaban en prisión han quedado libres -a la espera de juicio- al haberse perdido la droga que debía servir de prueba contra ellos.

Quien menos sufrió ese lastre, irónicamente, fue precisamente el ahora detenido, que en torno a las fechas en las que se descubrió el robo pidió una excedencia para montar un negocio de compraventa de barcos y motos junto a un socio, en Sevilla.

Se trata de un policía joven, de 34 años e identificado con las iniciales L.S.M., que según varias fuentes policiales fue señalado por sus compañeros como posible autor desde el inicio de las investigaciones. "Era el que pensábamos", reiteraron ayer diversas fuentes consultadas por este periódico, que coincidieron en señalar su alivio ante estos arrestos, que servirán para levantar el halo de sospecha que pesaba sobre el resto de los policías de una unidad que hasta entonces había acumulado gran prestigio por sus numerosos éxitos. El agente está detenido en los calabozos de la Jefatura Superior y es probable que no sea trasladado ante la jueza responsable del caso hasta mañana lunes.

Los otros dos detenidos son M.A.N. y su compañera sentimental M.V.S.G., vecinos de la localidad sevillana de Coria del Río. Fueron arrestados en la casa de verano que se habían comprado en la localidad onubense de Islantilla en junio de 2008, por 240.000 euros, y ayer permanecían en dependencias policiales de Huelva, a la espera de ser trasladados a los calabozos sevillanos.

La Jefatura de Policía destacó en su comunicado que la pareja "carece de actividad regular, dedicándose el varón a las labores de intermediación en la compraventa de coches fuera del circuito oficial", de forma que es probable que fuese ese alarde de poderío económico permitiera a la Policía empezar a tirar de alguno de los hilos de la investigación.

Las pruebas conseguidas contra el agente y sus compinches, sin embargo, no fueron detalladas ayer. Las principales autoridades policiales y políticas -incluidos el jefe superior de Policía, Enrique Álvarez Riestra, y el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba- ya señalaron al conocerse el caso, que se ha investigado con un tremendo secreto, que costaría mucho trabajo amarrar pruebas contundentes. Al ser un policía el principal sospechoso, advertían de el autor habría tenido mucho cuidado de ocultar los beneficios que le hubiera reportado el robo para no poner a sus compañeros sobre la pista.

En todo caso, fuentes consultadas señalaron ayer que este agente sí tuvo que someterse a las diversas pruebas, entre ellas las de ADN, que Asuntos Internos practicó con todos los sospechosos.

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