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Un pregón proclamado desde la fe

"En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo". Con este comienzo, estaba claro que el de Miguel Candau no iba a ser un pregón al uso, con florituras, con excesivos cantos y versos a la mecida de un palio o al sonido de una corneta. Utrera lo comprobó ayer.

el 16 sep 2009 / 00:38 h.

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"En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo". Con este comienzo, estaba claro que el de Miguel Candau no iba a ser un pregón al uso, con florituras, con excesivos cantos y versos a la mecida de un palio o al sonido de una corneta. Utrera lo comprobó ayer.

El de esta Semana Santa resultó un pregón comprometido, emotivo, social, religioso, proclamado desde la fe, destacando los valores cristianos, además de ser autocrítico con el mundo de las cofradías. Tras dedicar el texto a sus amigos y familiares -especialmente a su tía recientemente fallecida- el protagonista reconoció no considerarse un "pregonero de un espectáculo folclórico porque nuestra Semana Santa no lo es, aunque para algunos pueda serlo". Y lo dejó bien claro.

Su largo discurso, de 108 minutos, sirvió para hacer una llamada constante a la formación en valores humanos, "que sufren un serio peligro de extinción". El pregonero tuvo palabras también para destacar la igualdad de las mujeres en el mundo de las cofradías. Y como profesor que es en el colegio Salesianos de Utrera, hizo una llamada a la juventud cofrade: "Sois la paz y el amor". Les animó así a que se impliquen en la sociedad, luchen por erradicar las injusticias y hagan llegar "al corazón de todos el mensaje" de Cristo con su compromiso.

El pregón tuvo también un recuerdo para las personas sin empleo, una llamada a la paz y una crítica directa al aborto. Las cofradías también recibieron un toque de atención. "Porque antes de ser los más antiguos, los más ilustres o los más reales, debemos competir por ser siempre los más venerables", aseveró. Para continuar: "Tenemos que meter mucho cristiano en el corazón de cada cofrade, porque de nada nos aprovechará abrir constantemente el libro de reglas si previamente hemos cerrado el Evangelio".

Fue un discurso sin tapujos, que sirvió para que los cofrades recordaran, entre otras cosas, que "la historia se repite: sentencias injustas, judas traidores, mujeres humilladas y ofendidas que cargan con la cruz que no merecen, hombres caídos que piden un poco de piedad, crucifixión de los pueblos pobres, de los niños que ya ni siquiera pueden nacer, madres que ya no pueden ofrecer el regazo donde acunar el cuerpo del hijo muerto, absurdamente perdido en cualquier guerra".

No quiso acabar su texto sin aprovechar la oportunidad para pedirle al Ayuntamiento de Utrera, representado en la figura de su alcalde, Francisco Jiménez (PA), que rotule una calle de la ciudad con el nombre de Hermanos Costaleros. Todo ello ante un abarrotado teatro Enrique de la Cuadra, porque el público no quiso faltar a esta tradicional cita -ya van 55 años de pregón- que preludia la Semana Santa de este rincón de la comarca del Bajo Guadalquivir.

Para glosar al pregonero, su presentador, amigo y compañero de trabajo, Andrés Barrios, se sirvió de su texto para realizar un rápido repaso por su vida. En cuanto a la banda sonora, la puso ayer la banda de música Ciudad de Utrera con sus sones.

En el evento estuvieron también los miembros del Consejo de Hermandades y Cofradías de Utrera, la autoridad eclesiástica, representantes de la Casa Salesiana, compañeros, familiares y amigos del pregonero, así como numerosos cofrades que abarrotaron el edificio.

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