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Un presidente nuevo

La reforma sanitaria será el hito del mandato de Obama, como el 11-S y la guerra (sucia) contra el terrorismo fueron para Bush.

el 22 mar 2010 / 21:17 h.

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El vicepresidente Joseph Biden felicita a Barack Obama tras su discurso sobre la aprobación de la reforma sanitaria.

"Por favor, permanezca firme en su intento de reforma, porque yo y muchos otros necesitamos desesperadamente su ayuda". Así terminaba Natoma Canfield, una mujer americana, divorciada, sin recursos y enferma de cáncer, una carta dirigida al líder estadounidense que resume la motivación de Barack Obama para sacar adelante un plan que nació imposible.

Ayer dejó de serlo y con ello el primer presidente negro de EEUU, el líder que, según muchos, refundó el sueño americano, el Nobel de la Paz 2009, cumplió su principal promesa.

Un año y dos meses después de ser investido ante dos millones de personas, Obama ha pasado de la intención a los hechos. Entre otras muchas cosas, el día de su investidura prometió cerrar efectivamente Guantánamo, salir de Irak, sacar a EEUU del unilateralismo radical en que había entrado George W. Bush, arreglar la situación de los 15 millones de inmigrantes indocumentados y universalizar la sanidad en un país en el que, si no tienes dinero ni trabajo y estás enfermo, te mueres.

El líder norteamericano ha sido precisamente criticado por hacer de las promesas su gestión, por trabajar sólo en la reconciliación de EEUU con el mundo y no en el bienestar de sus compatriotas, por decir mucho y no hacer nada. Y con la reforma sanitaria el presidente ha empezado a hacer.

El proyecto aprobado ayer en Washington es a Obama lo que fue la guerra (sucia) contra el terrorismo a Bush, lo que fue la salida de las tropas de Irak a José Luis Rodríguez Zapatero. Éste es un hito en su mandato, algo por lo que será recordado y que le reinventa como presidente de la mayor potencia mundial. Ya no es el mismo presidente. Seguirá siendo odiado por algunos -más odiado que nunca desde ayer por los republicanos- y adorado por otros.

Pero en cualquier caso empieza para él una etapa nueva, despojado de su principal obsesión, con experiencia ganada y algo que alegar ante quienes dicen que sólo es un joven aficionado con buenas intenciones y mejor presencia. Aunque, eso sí, un precio ha pagado en el camino:mucho desgaste, algunos enemigos y un porcentaje de su popularidad.

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