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Un preso de la impotencia

De inicio, el arahalense dispuso un 4-4-1-1 para dotar de equilibrio a la medular y buscar en las transiciones graduales su vía hacia el éxito. Duscher y Romaric circularon con agilidad y las bandas buscaron penetrar con insistencia en la nutrida retaguardia propuesta por Unai Emery, un estratega nato que evidenció su miedo desde el primer intercambio.

el 16 sep 2009 / 01:35 h.

De inicio, el arahalense dispuso un 4-4-1-1 para dotar de equilibrio a la medular y buscar en las transiciones graduales su vía hacia el éxito. Duscher y Romaric circularon con agilidad y las bandas buscaron penetrar con insistencia en la nutrida retaguardia propuesta por Unai Emery, un estratega nato que evidenció su miedo desde el primer intercambio.

La rigurosa expulsión de Adriano en las postrimerías del capítulo inaugural fue el primer desvío inesperado del sendero principal. Manolo Jiménez buscó su brújula y optó por Mosquera. El central colombiano apenas aportó en ataque, pero cumplió sin alardes en defensa. El arahalense reagrupó piezas, retrasó a Renato y ubicó a Romaric en banda zurda.

El dibujo, un 4-4-1, originaba un decorado lógico. Sin embargo, el 2-1 de Mata revolucionó el choque. El preparador hispalense diseñó el asalto con Luis Fabiano en el césped y Capel en banda diestra. Las contras de manual del Valencia, su sentencia y el inicio de un amargo trayecto de regreso.

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