Local

Un problema de todos

Tragedias como las vividas en sólo una semana en Motril y, sobre todo, Almería nos enfrentan a la desgarradora crudeza de la inmigración, evidenciando que no hacemos todo lo posible por impedir que el Estrecho siga siendo una fosa común que se traga los sueños y esperanzas de hombres, mujeres y niños.

el 15 sep 2009 / 07:46 h.

Tragedias como las vividas en sólo una semana en Motril y, sobre todo, Almería nos enfrentan a la desgarradora crudeza de la inmigración, evidenciando que no hacemos todo lo posible por impedir que el Estrecho siga siendo una fosa común que se traga los sueños y esperanzas de hombres, mujeres y niños, convertidos en cadáveres arrojados por la borda para que otros ganen algunas horas de supervivencia en una barca a la deriva. Pese a que vivimos anestesiados diariamente con noticias sobre la llegada de pateras a las costas andaluzas, sucesos como el de Almería, en el que nueve de las 15 víctimas eran niños, arrojados al mar tras morir en brazos de sus madres, elevan a intolerable y vergonzosa la magnitud de la injusticia. En estos tiempos en los que se percibe un recorte de derechos de los inmigrantes en algunos países de Europa, hemos de reflexionar y preguntarnos si aún podemos hacer más. Es evidente que sí. Empezando por una concienciación internacional, liderada por las grandes potencias mundiales para ayudar al continente africano a superar la miseria estructural en la que se halla sumido. La Unión Europea, por su parte, debe priorizar esfuerzos y recursos para combatir la inmigración ilegal, a través de mayores efectivos de vigilancia y seguimiento en las costas, intensificando convenios bilaterales dirigidos a ayudar a los inmigrantes y a combatir a las mafias que se lucran con el engaño de inocentes a los que mandan a largos y arriesgados recorridos con tal de burlar los controles. Hay que evitar la inmigración desde los países de origen, intentando que no sientan la necesidad de jugarse la vida por un futuro mejor que casi nunca llega. Se están consiguiendo logros. En 2007, se redujo la llegada de pateras en un 50%. Ahora, el buen tiempo las multiplica. Pero cuando la muerte arriba a la costa como en Almería y Motril, no queda más que redoblar esfuerzos. La UE debe aplicar de una vez por todas una política común y ayudar que estas tragedias no se repitan nunca más.

  • 1