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Un problema llamado caballo

Desde San Pablo para acá, las caídas de los caballos no han dado más que disgustos. Ayer, el desafortunado fue un policía sevillano. Se comprende que antaño, cuando las legiones romanas conquistaban el mundo a pie y no había más motores que los músculos, los animales fuesen utilizados como medio de transporte.

el 15 sep 2009 / 09:25 h.

Desde San Pablo para acá, las caídas de los caballos no han dado más que disgustos. Ayer, el desafortunado fue un policía sevillano. Se comprende que antaño, cuando las legiones romanas conquistaban el mundo a pie y no había más motores que los músculos, los animales fuesen utilizados como medio de transporte.

Y hasta se aplaude que hoy día sigan rodando por Sevilla las románticas calesas que le dan ese toque decimonónico, en especial al pavimento y al aire. Pero lo que no se puede concebir es que en los tiempos actuales, cuando estamos más cerca del ovni que del carromato, haya policías a caballo en plena ciudad. Es tan absurdo como lo sería que les hicieran llevar lanza.

En el siglo XXI no debería admitirse el uso urbano de ningún medio de locomoción con dientes, en particular si dicho vehículo presenta entre sus déficits el de arrojar al conductor al suelo cuando se pone nervioso. Animaladas, las justas.

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